martes, 18 de noviembre de 2008

Seznec / Anexo 8º a las Notas de Isla del Diablo

Rarísima (por lo escasas) fotografía de Seznec en Cayenne

REPORTAJE

80 años de dudosa culpabilidad

El Tribunal Supremo francés revisa uno de los mayores enigmas judiciales del siglo XX

ELPAIS.es / EFE - París - 05/10/2006

Si no fuera real, merecería ser una novela escrita por Paul Auster. El Tribunal Supremo francés ha analizado hoy el caso de Guillaume Seznec, considerado como uno de los mayores enigmas judiciales franceses del siglo XX, 82 años después de que este bretón fuese condenado a cadena perpetua con trabajos forzados por el asesinato de un amigo suyo, cuyo cadáver nunca se encontró. Se trata del último capítulo de una larga batalla judicial iniciada hace 40 años por la hija de Seznec y que abandera ahora el hijo de ésta y nieto del condenado, Denis Seznec. De lograr su propósito, Seznec se convertiría en el primer francés al que se rehabilita a título póstumo.


Guillaume Seznec, en una foto de 1947

Guillaume Seznec, en una foto de 1947 con su nieta Francette a su regreso a Francia tras 24 años de trabajos forzados en la Guayana francesa.- AP

El nieto de Seznec ha hecho ante el tribunal un sentido alegato a favor de su abuelo: "Si un error judicial como éste no es reconocido, hay motivos para sentarse en el suelo y llorar". El fiscal general, Jean-Yves Launay, ha dicho tener la "íntima convicción" de la inocencia del condenado y ha pedido a los jueces que tomen una decisión "que marcará la historia judicial del país". La sentencia se conocerá el 14 de diciembre, según ha anunciado el presidente del tribunal, Bruno Cotte, al término de la vista de ocho horas. Para la ocasión, la sala de lo criminal del Supremo ha actuado excepcionalmente hoy como Corte de revisión de penas, con la presencia de 35 jueces para estudiar esta demanda, la decimocuarta que intenta la familia para rehabilitar a su antepasado.

Aunque ésta última fue depositada en marzo de 2001 por la ministra de Justicia de entonces, la socialista Marylise Lebranchu, diputada por Finistere, de donde es originaria también la familia Seznec; algo nunca visto en los anales judiciales franceses. La Corte de revisión de condenas podrá rechazarla o anular la condena y "descargar la memoria de los muertos", según reza la ley. Pero en ningún caso habrá un nuevo juicio, pues tanto Guillaume Seznec como el resto de protagonistas de aquel asunto están muertos. Seznec fue condenado en 1924 por el Tribunal de lo Criminal de Finistere por la muerte de su amigo y socio Pierre Quemeneur, cuyos familiares han rehusado estar presentes o representados en la audiencia de este jueves en el Supremo.

Todo por un Cadillac

El caso arranca en mayo de 1923 cuando Seznec y Quemeneur ponen rumbo a París en un Cadillac abandonado por el Ejército de EE UU con la intención de venderlo a intermediarios que operaban en los Campos Elíseos. Tres días después, Seznec regresó, pero no Quemeneur, cuya maleta fue localizada al mes siguiente en la estación de Havre. En su interior había un documento que justificaría el arresto y condena de Seznec, quien siempre clamó su inocencia. Se trataba de una nota falsificada de su amigo en la que decía que le dejaba unas tierras si moría. Tras purgar 20 años de trabajos forzados en los inhumanos presidios para maleantes y criminales de las Islas del Diablo (Guayana francesa), fue indultado por el general Charles de Gaulle por buena conducta en 1947, con la mnala suerte de que murió en 1954 en un accidente de tráfico.

El dossier que apoyó la ex ministra Lebranchu y que ha abierto la puerta a una eventual rehabilitación de la memoria de Seznec se articula en torno a un tal Boudjema Gherdi. Seznec le implicó en el asesinato de Quemeneur porque tenía una cita con él en el momento de su desaparición. La justicia dijo entonces que era una invención del acusado, pero años después fue localizado por un periodista. Se da la circunstancia de que todo cuadra: Gherdi era un traficante de coches hacia la Unión Soviética durante la I Guerra Mundial y podría haber actuado como agente de la "gestapo francesa" y estar vinculado al inspector de policía Pierre Bonny, encargado de la investigación del caso Seznec y que fue fusilado en 1944 por su adhesión a los servicios policiales nazis.

Este nuevo dato hace surgir la duda sobre su culpabilidad y sustenta la tesis de una eventual maquinación policial contra él. El Supremo analizará durante toda la jornada de hoy si este elemento es susceptible de suscitar una duda razonable sobre la culpabilidad de Seznec y deliberará mañana, aunque su dictamen no se conocerá hasta dentro de varias semanas.








LDH- Toulón (en francés)

Justicia para Seznec (en francés).

El Caso Dreyfus / Anexo 7º a las Notas de Isla del Diablo

Portada del Suplemento de Le Petit Journal, Diciembre 1894



El Caso Dreyfus, Zola y los Intelectuales.

El 13 de enero de 1898, el famoso novelista francés Emile Zola publicó en el diario L'AURORE un texto que ocupaba las seis columnas de la primera plana, y el comienzo de la segunda. El artículo, una carta abierta al Presidente de la República francesa, Félix Faure, se convirtió en el panfleto más famoso de la historia moderna: J'accuse (Yo acuso). El texto de Zola contenía el análisis más completo de un caso que había conmovido desde 1894 a la opinión pública francesa: el llamado caso Dreyfus.

dr2En diciembre de 1894, el capitán Alfred Dreyfus, acusado de alta traición y espionaje para Alemania, fué degradado por un tribunal militar, y condenado a deportación de por vida. Muchos se alegraron en Francia de la sentencia. Dreyfus era hijo de un rico fabricante judío de Alsacia, y estaba casado con la hija de un diamantista de París. Tanto su posición económica como su ascendencia avivaron una violenta campaña de nacionalismo antisemita en gran parte de la prensa, que llegó a formular toda una teoría sobre un complot judeo-alemán contra Francia.

Esa campana progresó en los medios conservadores y escandalizó a elementos que en sentido amplio se podrían llamar "progresistas". Pronto comenzaron a

surgir dudas sobre la culpabilidad de Dreyfus, incluso en algunos jefes militares. Las sospechas comenzaron a centrarse en otro oficial, el comandante Charles Esterhazy, que años más tarde resultó ser coautor de las falsas acusaciones contra Dreyfus, y el verdadero espía.

dr4El hecho de que un tribunal militar declarara inocente a Esterhazy, y destituyera al teniente coronel Picquart, uno de los mandos convencidos de la inocencia de Dreyfus, fué el detonante de una grave intensificación de acres polémicas, disturbios y manifestaciones. "El caso Dreyfus" se había convertido en un problema político de primer orden. Numerosas voces se levantaron pidiendo la revisión del proceso, y comenzó a tomar cuerpo la sospecha de un complot de los mandos militares y las fuerzas de derecha para promover un movimiento de carácter nacionalista, chauvinista y antisemita.

En esas circunstancias escribe Zola su apasionado artículo: "Acuso al teniente coronel Paty de Clam de haber sido el diabólico operador del error judicial...Acuso al general Mercier de haberse hecho cómplice, al menos por debilidad de espíritu, de una de las mayores iniquidades del siglo ... Acuso al general Billot de haber tenido en sus manos las pruebas de la inocencia de Dreyfus y haberlas escamoteado..."

El artículo tuvo el efecto de una bomba. Esa misma tarde se habían vendido unos 200.000 ejemplares de L'Aurore. Al día siguiente, el periódico publica el primer documento de apoyo, firmado por Anatole France, Emile Duclaux (director del Instituto Pasteur), el joven Marcel Proust, Daniel Halévy, y otras personalidades. Es la primera aparición en grupo de los que se llamarán a partir de entonces los "intelectuales", término que se empleó en sentido despectivo por los oponentes de Zola.

El escritor sabía a lo que se exponía. "Al formular estas acusaciones -comenta Zola -, no ignoro que me arriesgo a ser atacado por difamación, con arreglo a los articulos 30 y 31 de la ley de prensa del 29 de julio de 1881. Y corro voluntariamente ese riesgo. Porque no conozco a quienes acuso, ni tengo contra ellos rencor ni odio. No son para mi más que entidades, espíritus de un mal social. Y el acto que realizo aquí no es sino un medio revolucionario para acelerar la explosión de la verdad y la justicia".

dreyfus1Los temores del escritor eran justificados. El 7 de febrero de 1898 comenzaba el proceso contra Emile Zola, acusado de difamación por el ministro de la Guerra. El dramático juicio se prolongó hasta el 23 del mismo mes. Zola fué condenado a un año de prisión y al pago de 3.000 francos de multa. Huyó a Inglaterra, y pasó un año en el exilio, con el falso y filosófico nombre de Sr. Pascal. De todas formas, la denuncia del escritor tuvo enormes consecuencias. En agosto de 1898 se suicidó el mayor Hubert Joseph Henry, tras confesar que había falsificado documentos en los que se basaba la acusación de Dreyfus.

A partir de ahí, la revisión de la causa se hizo inevitable. La polémica sobre el caso Dreyfus amenazaba con acabar con el consenso básico de la República, provocando una división de una violencia hasta entonces insólita entre los partidarios de la reivindicación y los de la condena de Dreyfus, conflicto que concernía a valores elementales como la justicia y el honor nacional. El antisemitismo alcanzó una efervescencia inaceptable para muchos. En esa situación, era necesario zanjar el caso. En 1899, Dreyfus regresó del exilio. Tras una serie de procesos, fué rehabilitado en 1906, ascendido a comandante y condecorado con la Legión de Honor, pasando posteriormente a la reserva con el rango de mayor. Al estallar la primera guerra mundial fué llamado a filas y tomó el mando de una columna de aprovisionamiento como teniente coronel. Murió en el anonimato en 1935.

dr3El caso Dreyfus conmovió a la opinión pública, y no sólo en Francia. La intervención del escritor Emile Zola fue el inicio una época de compromiso social y político por parte de intelectuales de prestigio, época que según algunos acabó con Jean Paul Sartre. Después de Sartre, la situación parece haber cambiado. Algunos intelectuales han sufrido decepciones (en el campo de las izquierdas), otros se refugian en el escepticismo o el cinismo, para hacer frente a un mundo difícil y agresivo, en el que han sido testigos de las mayores crueldades.

"El deber moral de los intelectuales - escribe Susan Sontag - será siempre complejo, porque siempre hay varios "más altos valores", y es imaginable que, en determinadas circunstancias, no se pueda dar cumplimiento a todo lo que es indudablemente bueno, o que dos valores se presenten como incompatibles". Un dilema familiar a los intelectuales de este tiempo. ¿Qué intelectual o escritor se ocuparía hoy en Europa de un caso como el de Dreyfus? Y, lo que es más grave: en el caso de que alguien lo hiciera, ¿a quién le importaría?

(Artículo de Joaquín Rico para Radio Nederland en Español,6-6 2006)



El General Pichegru / Anexo 6º a las Notas de Isla del Diablo



Jean Charles Pichegru merece una biografía aparte, la cual no voy a redactar ya que existen numerosas obras al respecto. Sobre su muerte, reproduzco un par de párrafos del historiador contemporáneo Enmanuel de Las Cases (1766 -1842):

" En 1803, à l’époque de la fameuse conspiration, Pichegru fut victime de la plus infâme trahison : c’est vraiment la dégradation de l’humanité. Il fut vendu par un ami intime, qui vint offrir de le livrer pour cent mille écus. La nuit venue, l’infidèle ami conduisit les agents de la police à la porte de Pichegru, leur détailla la forme de sa chambre, ses moyens de défense. Pichegru avait des pistolets sur sa table de nuit; la lumière était allumée, il dormait. On ouvrit doucement là porte à l’aide de fausses clefs que l’ami avait fait faire exprès. On renversa la table de nuit, la lumière s’éteignit, et l’on se colleta avec Pichegru, réveillé en sursaut. Il était très-fort, et il fallut le lier et le transporter nu; il rugissait comme un taureau."


"Quant à l’inculpation relative à la mort de Pichegru, qu’on assurait avoir été étranglé par les ordres du premier Consul, Napoléon disait qu’il serait honteux de s’en défendre, que c’était par trop absurde. Que pouvais-je y gagner ? faisait-il observer. Un homme de mon caractère n’agit pas sans de grands motifs. M’a-t-on jamais vu verser le sang par caprice ?… Ceux qui me connaissent savent que mon organisation est étrangère au crime. Tout bonnement, Pichegru se vit dans une situation sans ressources ; son âme forte ne put envisager l’infamie du supplice ; il désespéra de ma clémence ou la dédaigna, et il se donna la mort."



Citar aquí algunas páginas de la red que me parecieron interesantes:


- Pichegru, Profesor de Napoleón y Traidor, por el Dr. Joaquín Aroca.

- El Instructor,o Repertorio: muerte del General Pichegru, pág 324 (PDF).

- El Caso del Duque de Enghien:... por el General Michel Franceschi.

- Metereología Popular en la Historia de Europa por la licenciada en Historia Carmen Gonzalo de Andrés (curioso)







lunes, 17 de noviembre de 2008

Amerindios en Guyane / Anexo 5º a las Notas de Isla del Diablo




Hagamos un pequeño recorrido por estos diferentes grupos de indígenas amerindios:
- Los Tekos pertenecientes a la cultura y al grupo lingüístico tupí-guaraní, viven en el interior. La palabra "Teko" viene a significar "nosotros". Antiguamente se les llamaba Emerillions, que era el apelativo que usaban los otros indios no pertenecientes a esta etnia para referirse a ellos. Actualmente existe un problema toxicológico entre su comunidad, debido a la intoxicación por mercurio que sufren estos indígenas a causa de las explotaciones mineras que usan el agua de los ríos de sus territorios como lavaderos de mena. Este hecho ha movido a los jefes Teko de las zonas afectadas a solicitar a la administración la declaración de parque protegido de sus territorios, con el fin de evitar la proliferación de este tipo de minería, la mayoría de las veces, llevada a cabo de forma ilegal.




- Los Wayampi u Oyampi, pertenecientes también al grupo tupí-guaraní, viven al sureste. Las primeras crónicas que nos hablan de estos indios son portuguesas y datan del s.XVIII, y se habla de una gran migración desde el bajo Xingu hacia le norte. Evangelizados por los Jesuítas, lucharon contra los colonos franceses hasta 1780, cuando quedaron completamente aislados. A partir de 1820 algunos Wayampis del norte contactaron con las colonias, pero en su gran mayoría permanecieron aislados en las selvas amazónicas hasta 1940, año en el que varios geógrafos vuelven a contactar con ellos. Se inauguraron dos escuelas en sus territorios, la primera en 1956 y otra en 1971.



- Los Arawaks o Arahuacos, en español. Esta etnia se extendía desde las Antillas hasta el norte de Argentina. Cuando los españoles entraron en contacto con ellos, se encontraban dominados y esclavizados por los caribes, quienes practicaban el canibalismo con lo varones adultos. La lengua arawak pertenece a la familia de lenguas arahucanas, procedentes del este de Brasil y extendida más tarde por el Caribe y otra zonas de América.



- Los Palikur o Palikuyennes, pertenecientes también al grupo arahucano, fueron de los primeros amazónicos en entrar en contacto con los europeos. Ya en 1507 Vicente Yáñez los nombra. A mediados del s.XVII estuvieron envueltos en largas guerras con los Galibi. Se resistieron a ser evangelizados y en el s.XVIII una expedición portuguesa que fue enviada contra la colonia francesa, quemó todos los poblados Palikur de la región, por lo que muchos emigraron al interior de Brasil.




-Los Galibi o Kalina, no conocían la escritura antes de la llegada de los europeos por lo que toda su historia era narrada por un miembro de la tribu elegido a propósito, quien la recitaba en forma de leyenda historiada. Los primeros exploradores no fueron capaces de distinguir esta etnia de las restantes del Caribe y sólo hasta el final del s.XX no han sido objeto de estudio por los metropolitans (franceses llegados de Europa). Los datos históricos y sociológicos en cuanto al origen y a la cantidad de individuos de esta etnia son vagos e incompletos.



- Finalmente, el sexto grupo de amerindios, aunque el primero en orden de importancia por ser mayoría, que pueblan Guayane, son los Wayanas, de los que, como puede verse fácilmente, proviene el nombre del territorio. La paradoja está en que su nombre de " Wayana" significa más o menos " sin nombre" ¡Hay que ver!


Estos grupos de nativos de los que hemos hablado se esparcen, aparte de Guyane, por el territorio adyacente, es decir, Brasil, Surinam, Guyana, Venezuela, Colombia...
La población está en clara recesión desde que empezaron a tomar contacto con los europeos, quienes durante largo tiempo han venido ignorando los derechos (y casi la existencia misma) de estos americanos auténticos, limitándose a mantenerlos aislados en los territorios más recónditos y sin preocuparse demasiado de su subsistencia. Una paradoja más en un terrirorio donde la bandera que ondea es la del país de la Liberté, Égalité, Fraternité, de la que estos aborígenes son súbditos.

Speedlook Encyclopedia (en inglés)contiene información general sobre los indígenas de Guyane.
Wikimedia Commons contiene imágenes de los nativos de Guyane.

Tratado de Tordesillas / Anexo 4º a las Notas de Isla del Diablo.

Mapa del Tratado de Tordesillas

Detalle del Mapa del Tratado.


Existía un precedente al Tratado de Tordesillas, el Tratado de Alcaçovas por el que se puso fin a la Guerra de Sucesión de Castilla, entre los pretendientes de Juana "La Beltraneja" e Isabel, hermanastra del difunto rey Enrique IV, quien no había dejado descendencia. Al estar Juana casada con Fernando II de Aragón e Isabel con Alfonso V de Portugal, el conflicto se hizo extensivo a ambos reinos. Isabel se alzó con la victoria tras varias batallas, entre ellas la decisiva de Toro, en 1479, tras la cual se firmó la paz entre ambos reinos y se reconocía a Isabel y Fernando como reyes de Castilla. Este tratado contenía cláusulas relativas a la política de expansión de ambas naciones, quedando recogido en ellas el derecho de posesión de las Canarias para castilla y de Cabo Verde, Azores y Madeira para Portugal y, en general, todo lo que es hallado e se hallare, conquistase o descubriere en los dichos términos, allende de que es hallado ocupado o descubierto.
El lío viene cuando Colón regresa de su primer viaje, en 1493. De vuelta a Palos, se ve obligado a refugiarse en Lisboa (4-Marzo-1493) a causa del mal tiempo. Allí es recibido por Juan II, a quien Colón refiere su aventura. El monarca portugués reclama inmediatamente la posesión de las nuevas tierras, argumentando, por una parte que había sido el primero en recibir a Colón y, por otra y sobre todo, que el Tratado de Alcaçovas inclinaba la razón de su parte. Los Reyes Católicos rechazan tales argumentos y sostienen que la navegación se había hecho siempre al oeste de las Canarias y nunca hacia el sur.
El conflicto estaba servido pero esta vez no se dirimirían las diferencias con una guerra: los monarcas españoles recurren al veredicto del Papa, a la sazón el valenciano (aragonés por lo tanto) Rodrigo Borja (Borgia) que ostentaba el título de Sumo Pontífice bajo el nombre de Alejandro VI. Era corriente que el Papa arbitrase en los litigios territoriales de las naciones cristianas. A través de cuatro bulas, conocidas como Bulas Alejandrinas -las dos Inter Cœtera, Eximiœ Devotionis y Dudum Siquidem- la Santa Sede fijó la línea, que marcaba los límites entre las zonas de influencia de ambas naciones, a 100 leguas al oeste de las Azores y Cabo Verde, quedando la parte occidental para Castilla y la Oriental para Portugal. Se hizo hincapié en el origen papal de los documentos, puesto que todo aquél que viajase a las nuevas tierras sin la autorización de la corona, sería excomulgado.(Inter Caetera- Archivo de la Frontera)
El dictamen no dejó satisfecho a Juan II ya que dejaba restringidos los movimientos portugueses a las costas de Africa y las nuevas tierras en manos exclusivas de Castilla. El momento político indujo a los reyes Católicos a renegociar con Portugal las condiciones impuestas por las bulas y se acordó reformar los términos mediante el Tratado de Tordesillas (4-Junio-1494). Se pidió la confirmación al Papa, quien, a pesar de que los respectivos monarcas habían firmado su aceptación, se negó a ello (nunca lo hizo). El Vaticano ratificó el tratado bajo el pontificado de Julio II, en 1506. El Tratado sirvió para señalar una nueva línea divisoria, que se trazó tomando como extremos ambos polos geográficos y pasase a 370 leguas al oeste de Cabo Verde, con lo que, ahora sí, Portugal tendría acceso a las tierras americanas. Debido a este hecho Cabral reclamó las tierras de Brasil para el país vecino en 1500.
Los documentos originales se encuentran en Sevilla (versión en portugués, en el Archivo General de Indias) y LIsboa ( versión en español, en el Arquivo Nacional da Torre do Tombo). Ambos escritos pasaron a formar parte de la Memoria del Mundo de la UNESCO en 1997.


Primera Página de la Versión Portuguesa (Sevilla)


Primera Página de la Versión Española (Lisboa)

Para determinar desde qué punto determinado debían empezarse a contar las 370 leguas se organizó una expedición conjunta, pero esta nunca se llevaría a cabo. Además, no se conocía el tamaño exacto de la esfera terrestre, por lo que el cálculo de latitudes difería según se aceptaran unas u otras opiniones vertidas al respecto. Para determinar la longitud no existía otro método que el de cubrir distancias hasta algunos puntos de referencia y medirlas según el tiempo que se tardaba en recorrerlas. Como se puede ver, el sistema dejaba bastante que desear, pero no había otro:

para que la dicha línea o raya de la dicha partición se haya de dar y dé derecha e a lo más cierta que se pudiere por las dichas trescientas setenta leguas de las dichas islas de Cabo Verde a la parte de poniente, como dicho es, es asentado con los dichos procuradores de ambas las dichas partes, que dentro de diez meses primeros siguientes, contados desde el día de la fecha de esta capitulación, los dichos señores constituyentes hayan de enviar dos o cuatro carabelas, una o dos de cada parte, o más o menos, según se acordare por las dichas partes que sean necesarias, las cuales para el dicho tiempo sean juntas en la isla de Gran Canaria (...) Los cuales dichos navíos, todos juntamente continúen su camino a las dichas islas de Cabo Verde, y de ahí tomarán su rota derecha al poniente hasta las dichas trescientas setenta leguas, medidas como las dichas personas acordaren que se deben medir, sin perjuicio de las dichas partes, y allí donde se acabare, se haga el punto y señal que convenga por grados de sur o de norte, o por singladuras de leguas, o como mejor se pudiere concordar (...).


Diferentes Correcciones al tratado de Tordesillas.


Debido a la diferencia de cálculos por los diversos geógrafos, la Línea se vió desplazada de lugar varias veces y sólo en 1750, por el Tratado de Madrid, se anuló lo acordado en Tordesillas:

Artículo I:El presente tratado será el único fundamento y regla que en adelante se deberá seguir para la división y límites de los dominios en toda la América y en Asia; y en su virtud quedará abolido cualquier derecho y acción que puedan alegar las dos Coronas, con motivo de la bula del Papa Alejandro VI, de feliz memoria, y de los tratados de Tordesillas, de Lisboa y Utrecht, de la escritura de venta otorgada en Zaragoza, y de otros cualesquiera tratados, convenciones y promesas; que todo ello, en cuanto trata de la línea de demarcación, será de ningún valor y efecto, como si no hubiera sido determinado en todo lo demás en su fuerza y vigor. Y en lo futuro no se tratará más de la citada línea, ni se podrá usar de este medio para la decisión de cualquiera dificultad que ocurra sobre los límites, sino únicamente de la frontera que se prescribe en los presentes artículos, como regla invariable y mucho menos sujeta a controversias.
Cervantes Virtual

El Cabo de Sta. Mª de Consolación / Anexo 3º a las Notas de Isla del Diablo.


Ruta aproximada de la expedición de Vicente Pinzón


Se ha puesto varias veces en duda si Vicente Yáñez Pinzón llegó a pisar tierras brasileñas o no. El relato de este viaje aparece en varias crónicas, entre las que cabe citar Décadas del Nuevo Mundo (1501), la más cercana en el tiempo, e Historia General y Natural de las Indias.
Las primeras están escritas -usando un lenguaje "florido"- por el milanés Pedro Mártir de Anglería y están basadas en informes de testigos presenciales, incluido Vicente Yáñez.
Las segundas, escritas por Gonzalo Fernández de Oviedo, recogen numerosos datos proporcionados por el mismo Vicente de "primera mano", pues a ambos personajes les unía cierta amistad, aunque más bien habla de la Naturaleza y pobladores de aquellos lugares -que visitó en persona en 1513- que del viaje. En esta obra se critica a la anterior de Pedro Mártir, acusándolo de hablar de algo que desconocía:

"Deseaba escribir lo cierto si fielmente fuera informado, mas como habló de lo que no vido... sus Décadas padecen muchos defectos".

Sin embargo, a nivel demostrativo, las más valiosas son las redactadas por el capitán Diego de Lepe, quien salió de Palos de Moguer unos dos meses después que Pinzón y siguió un rumbo "gemelo" hacia el Oeste, llegando a la desembocadura del Amazonas. Este viaje sirvió para corroborar que, efectivamente, Pinzón había llegado a dicho lugar. Siguiendo este mismo rumbo marcado por el de Lepe, Juan de la Cosa hace su propia expedición y a la vuelta confecciona su famoso mapa.

Mapamundi de Juan de la Cosa, 1500.

Hay dos versiones famosas, la de Fray Bartolomé de las Casas y la de Antonio de Herrera, pero la primera está basada en la de Pedro Mártir y la segunda, a su vez, en esa de Casas.
Pedro Mártir nos informa de cómo, una vez pasadas Canarias y Cabo Verde, tomaron rumbo sudoeste hasta perder de vista la Estrella Polar: era la primera vez que marinos españoles cruzaban el Ecuador y surcaban aguas del Hemisferio Sur, con el inconveniente de no saber guiarse por las etrellas del cielo austral.
Bartolomé de las Casas sigue a Pedro Mártir, aunque su lenguaje es bastante más austero. En un párrafo se dice:

"tomado el camino de las Canarias y de allí a las de Cabo Verde, y salido de la de Santiago, que es una dellas, a 13 días de enero de 1500 años, tomaron la vía del Austro y después al Levante y andadas, según dijeron, 700 leguas, perdieron el Norte y pasaron la línea equinoocial. Pasados della, tuvieron una terribilísima tormenta que pensaron perecer; anduvieron por aquella vía del Oriente o Levante otras 240 leguas".
Herrera dice lo mismo y apunta además que Vicerte Yáñez fue "el primer súbdito de la Corona de Castilla y de León que la atravesó".
La tradición ha identificado el Cabo de Sto. Agostinho con el de Sta. Mª de Consolación, descrito por Pedro Mártir, aunque, como dijimos en el blog, numerosas polémicas han surgido en la Historia referentes a la localización de dicho lugar.
Dejo al pie un par de enlaces para quien quiera extenderse en esta información.


Cabo de Santo Agostinho



Sobre este viaje de Pinzón a Brasil

viernes, 14 de noviembre de 2008

Capitulación a Vicente Yáñez / Anexo 2º a las Notas de Isla del Diablo

La Capitulación de Vicente Yáñez Pinzón es la que sigue:

Capitulación otorgada a Vicente Yáñez Pinçón

Sobre los territorios descubiertos por él en su anterior viaje, con título de Capitán - Gobernador de los mismos

Granada, 5 de septiembre de 1501.

«El Rey e la Reyna.- El asiento que por nuestro mandado se tomó con vos Bicente Yáñes Pincón sobre las islas e tierra firme que vos aveys descubierto es lo syguiente:

»Primeramente, que por quanto vos el dicho Bicente Yáñes Pincón, vecino de la villa de Palos, por nuestro mandado e con nuestra licencia e facultad fuistes a vuestra costa e mynsión con algunas personas e parientes e amigos vuestros, a descubrir en el mar océano a las partes de las Yndias con quatro navios, adonde con el ayuda de Dios Nuestro Señor e con vuestra yndustria e trabajo e diligençia descobristes ciertas yslas e tierra firme, [a lasl que posistes los nonbres siguientes: Santa María de la Consolación e Rostro Hermoso; e dende allí seguistes la costa que se corre al Norueste fasta el Río Grande que llamastes Santa María de la Mar Dulce; e por el mismo Norueste toda la tierra de luengo fasta el cabo de San Biçente, que es la misma tierra, donde por las descobrir e allar posistes vuestras personas a mucho riesgo e peligro por nuestro servicio. e sufristes muchos trabqjos e se vos recreció nuchas pérdidas e costas. E acatando el dicho seruicio que Nos fezistes e esperamos que nos hareys de aquí adelante, tenemos por bien e queremos que, en quanto nuestra merced e voluntad fuere, ayades e gozedes de las cosas que adelante en esta capitulación serán declaradas e contenidas.

»Conviene a saber: en remuneración de los seruicios e gastos e los daños que se vos recrecieron en el dicho viaje, vos el dicho Bicente Yáñes, quanto nuestra merced e voluntad fuere, seades nuestro Capitán e Governador de las dichas tierras de suso nonbradas, desde la dicha punta de Santa María de la Consolación seguyendo la costa fasta Rostro Fermoso, e de allí toda la costa que se corre al Norueste hasta el dicho río que vos possistes nonbre Santa María de la Mar Dulce, con las yslas questán a la boca del dicho río, que se nonbra Mariatanbalo; el qual dicho oficio e cargo de Capitán e Governador podades vsar e exercer e vsedes e exercedes por vos o por quien vuestro poder oviere, con todas las cosas anexas e concernientes al dicho cargo, segund que lo vsan e lo pueden e deven usar los otros nuestros capitanes e governadores de las semejantes yslas e tierra nuevamente descu-biertas.

»Yten, que es nuestra merced e voluntad [que] de quales [quier] cosas e yntereses e prouecho que en las dichas tierras de suso nonbradas e nos e yslas [qu] e se ouiere e allare e adquiriere de aquí adelante -asy oro, como plata, cobre e otro qualquier metal, e perlas e piedras preciosas e droguería e especería, e otras qualesquier cosas de animales e pescados e aves e áruoles e yernas e otras cosas de qualquier natura e calidad que sean - en quanto nuestra merced e voluntad fuere, ayades e gozedes la sesma parte de lo que Nos oviéremos, en esta manera: que si Nos embiáremos a nuestra costa a las dichas yslas e tierras e ríos por vos descubiertas algunos navios e gente, que sacando primeramente toda la costa de armazón e fletes, que del ynterese que remaneciere ayamos e llevemos Nos las cinco sesmas partes, e vos el dicho Bicente Yáñes la otra sesma parte; e sy alguna o algunas personas con nuestra licencia e mandado fueren a las dichas yslas e tierras e nos, de lo que las tales personas Nos ovieren a dar por la rasón de las dichas tales licencias e viajes, ayamos e lleuemos para Nos las cinco sesmas partes e vos el dicho Bicente Yáñes la otra sesma parte.

-»Yten, que si vos el dicho Bicente Yáñes Pincón quisierdes yr dentro de vn año, que se cuente del dia de la fecha desta capitulaçión e asiento, con algund navío o navíos a las dichas yslas e tierras e nos a rescatar e traer qualquier cosa de ynterese e prouecho, que por el mismo viaje que fuerdes, sacando primeramente para vos las costas que ovierdes fecho en los fletes e armasón del dicho primero viaje, que del ynterese que remaneciere ayamos e llevemos Nos la quinta parte e vos el dicho Bicente Yáñes las quatro quintas partes, con tanto que no podays traer esclavos ni esclavas algunas ni vayáys a las yslas ni tierra firme que hasta oy son descubiertas o se han de descobrir por nuestro mandado e con nuestra licencia, ni a las yslas e tierra firme del Serenísimo Rey de Portogal y Príncipe, nuestro muy caro e muy amado fijo, nin podades dellas traer ynterese ni provecho alguno, síno mantenimiento para la gente que llevardes, por vuestros dineros; e pasando el dicho año no podades gosar ni gozedes de lo contenido en este dicho capítulo.

»Yten, para que se sepa lo que asy ovierdes en el dicho viaje e en ello no se pueda haser fraude ni engaño, Nos pongamos en cada vno de los dichos navios vna o dos personas que, en nuestro nombre e por nuestro mandado, esté presente a todo lo que se oviere e rescatare en los dichos navios de las cosas susodichas e lo pongan por escripto e fagan dello libro e tengan dello cuenta e rasón; e lo que se rescatare e oviere en cada vn navío se ponga e guarde en arcas cerradas e en cada vna aya dos llaves, e que la tal persona o personas que por nuestro mandado fueren en el tal navio tenga una llave e vos el dicho Bicente Yáñes o quien vos nombraredes, otra, por manera que no se pueda faser fraude ni engaño alguno.

»Yten, que vos el dicho Bicente Yáñes ni otra persona ni personas algunas de los dichos navios e conpañía dellos no puedan rescatar ni contratar ni aver cosa alguna de las susodichas syn ser presente a ello la dicha persona o personas que por nuestro mandado fueren en cada vno de los dichos navíos.

»Yten, que las tales persona o personas que en cada vno de los dichos navios fueren por nuestro mandado ganen parte como las otras personas que en el dicho navio fueren.

»Yten, que todo lo susodicho que asy se oviere e rescatare en qualquier manera, syn disminución ni falta se traya a la cibdad e puerto de Sevilla e Cádis e se presente ante el nuestro Oficial que allí resydiere, para que allí se tome la parte que de allí oviéremos de aver e que por la dicha parte que así dello ovieredes de aver no paguéys ni seays obligado a pagar de la primera venta alcavala ny aduana ny almoxarifadgo ni otros derechos algunos.

»Yten, que antes que comencéys el dicho viaje vos vades a presentar a la cibdad de Sevilla o Cádis ante Gonçalo Gómes de Cervantes, nuestro corregidor de Xerés, e Ximeno de Birbiesca, nuestro oficial, con los navíos e gentes con que ovierdes de facer el dicho viaje para que ellos lo vean e asyenten la relación dello en los nuestros libros e hagan las otras díligençias necesarias.

»Para lo qual fasemos nuestro Capitán de los dichos navíos e gente que con ellos fueren a vos el dicho Bicente Yáñes Pincón, e vos damos nuestro poder conplido e jurediçiçon civyl e cremynal, con todas sus ynçidençias e dependencias e anexidades e conexidades; e manda-mos a las personas que en los dichos navíos fueren que por tal nuestro capitán vos obedescan en todo e por todo e vos consientan usar de la dicha jurediçión con tanto que no podáys matar persona alguna ni cortar miembros.

»Yten, que para seguridad que vos el dicho Bicente Yáñes Pincón e las otras personas que en los dichos navíos yrán fareys e complireys e será complido e guardado todo lo en esta capitulación contenido e cada cosa e parte dello, antes que començéys el dicho viaje deys fianças llanas e abonadas a contentamiento del dicho Gonzalo Gómes de Ceruantes o de su lugarteniente.

»Yten, que vos el dicho Bicente Yáñes e las otras personas que en los navíos fueren, fagades e cumplades todo lo contenido en esta capitulación e cada cosa e parte dello, so pena que qualquiera persona que lo contrario hiziere por el mismo fecho aya perdido e pierda todo lo que se rescatare e oviere, e todo el ynterese e provecho que del dicho viaje podría venir sea aplicado, e des[de] agora lo aplicamos a nuestra Cámara e Fisco, e el cuerpo esté a la nuestra merced.

»Lo qual todo que dicho es e cada cosa e parte dello, fechas por vos las dichas diligençias, prometemos de vos mandar guardar e complir a vos el dicho Bicente Yáñes Pinçón que en ello ni en cosa alguna ni parte dello no vos será puesto ynpedimiento alguno, de lo qual vos mandamos dar la presente, firmada de nuestros nombres. Fecha en Granada a cinco de setiembre de mill e quinientos e vn años. Yo el Rey. Yo la Reyna. Por mandado del Rey e de la Reyna, Gaspar de Grisyo.»