sábado, 17 de enero de 2009

Los Turcos/Anexo 6º a las Notas (6) de Constantinopla

~La Gente de Osmán~


Osmán I

Los turkos (con "k" para diferenciarlos de los turcos, habitantes de Turquía), turcomanos(1) o pueblos túrquicos (acepción lingüística para definir a grupos de hablantes de lenguas de la misma familia, sin que ello implique una caracterización étnica), procedentes de Asia Central, aparecen mencionados por primera vez en las crónicas chinas, donde se dice que los sogdianos comerciaban con ellos a lo largo de la ruta de la seda. Los xiongnu mencionados en las crónicas de la dinastía Han es muy posible que fuesen proto-turcos y algunos estudios recientes apuntan hacia esta dirección tras analizar muestras de ADN.
También algunos restos arqueológicos con inscripciones encontrados en Mongolia y que se atribuyen a los xiongnu presentan bastantes similitudes con la escritura usada por los primeros pueblos turkos (alfabeto de Orkon). Entre éstos cabe mencionar a los Göktürk, "turkos celestes", a quienes se considera como la primera tribu o etnia netamente túrquica y que en las crónicas chinas aparecen con el nombre de 突厥, Tu kuë. Estos turkos celestes habitaban la región de Altai (Mongolia Occidental) y con el advenimiento del legendario caudillo Bumin Kan (¿? - 552 d.C.), comienzan a expandirse hasta ocupar un vasto territorio que llegaría a su máxima extensión -desde la actual región china de Xingjiang hasta Crimea- alrededor del 747.

Máxima expansión de los göktürk

Evidentemente, en esta expansión, efectuada unas veces a costa de guerrear y otras mezclándose o superponiéndose a los habitantes de las regiones en las que se asentaban por simple asimilación, puesto que en su origen casi todas eran tribus nómadas. Aunque el territorio ocupado bajo el mandato de los khanaga(2) göktürk ha sido llamado por algunos estudiosos "Imperio de los Göktürk", sería más propio llamarle "Khaganato" en el sentido de que las tribus repartidas por toda Asia, sin haber abandonado el nomadismo o seminómadas y cada una con su khan, formaban una especie de confederación donde se reconocía la autoridad del Gran Khan, único aspecto unificador de todos los túrquicos. Por lo demás, el territorio carecía de una administración y de un sistema legal común aunque sí se mantenía el tengrismo(3), religión chamánica que fue desapareciendo bajo el budismo, el islamismo y el cristianismo, este último predicado por coptos y armenios. Finalmente, debido a las guerras civiles -una de ellas, alrededor del año 600, desembocó en la división del "imperio" en uno oriental y otro occidental- y las disidencias internas, el khaganato se desintegró y llegó a su fin en el 779.
Los turcos, ocupantes de Anatolia, provienen de esta diseminación. Su foco de expansión inicial hacia el oeste hay que buscarlo en los actuales Kazajastán y Kuirguizya aunque también se encuentra su rastro en Turquestán y Turmekistán, así como en Irán, Azerbaiyán, Uzbequistán y por varios países más de la zona. Los Oghuz türk aparecen en Kazajastán expulsando a otras tribus turkas y asentándose alrededor de la orilla oriental del mar de Aral. El nombre de Oghuz describe la unificación de ciertas tribus que usaban dicha denominación, en concreto y si hacemos caso a la paleografía, en número de seis.

Selyúcidas

Una rama de estos turkos oghuz, los seljük, selyúcidas -al parecer derivado del nombre de su caudillo السلاجقة Selyuq ibn Duqaq- se inataló entre el Aral y el Caspio y, aceptados por el sultán gaznávida de la zona, abrazó el Islam.
En el siglo X penetran en Persia, en la provincia de Khorasán (o Jorasán), donde se mezclan con la población local y adquieren las costumbres y el
lenguaje propios de la zona. A finales de ese mismo siglo y principios del XI, alcanzan Anatolia, entonces dividida entre el Califato Abbasí de Bagdad y el Imperio Bizantino, a los que causan gravísimos transtornos. En concreto, en el caso del Califato lo llevaron al declive y acabaron con él; igual suerte, aunque casi dos siglos más tarde, sufrió el Imperio Bizantino, debilitado de forma irreversible tras el duro golpe que supuso la intervención de los cruzados y a pesar de la posterior restauración llevada a cabo por la dinastía Paleólogo.



El territorio arrebatado a abasíes y bizantinos se convirtió en el Sultanato de Rûm - سلاجقة الروم - que duraría desde 1077 hasta 1307. El nombre de Rûm proviene de la pronunciación árabe de Roma, puesto que los musulmanes consideraban romanos estos territorios. Los historiadores turcos prefieren denominarlo "Sultanato Selyúcida de Anatolia" y ocasionalmente se le ha llamado Sultanato de Konya o de Iconium en algunas crónicas antiguas.
A partir de 1242 tuvo que enfrentarse a los mongoles, de quienes se convirtió en vasallo. Poco a poco el estado se fue disgregando en pequeños beylik -territorio gobernado por un bey- y alrededor de 1300 estos beylik se habían constituído en estados independientes, conocidos históricamente como Emiratos Gazi. El líder de uno de estos emiratos, Osmán I (1258-1326), hijo de Ertuğrul Gazi, empezó a extender las fronteras de su, en principio, pequeño territorio de la zona de Eskişehir, al oeste de Anatolia, donde su padre, con el beneplácito de los selyúcidas, había fundado la ciudad de Söğüt, considerada como la cuna del Imperio Otomano.

Situación de Eskişehir (recuadro superior derecho, enmarcada en rojo) y su división en distritos.


Quiero aclarar que Osmán es la pronuciación turca del árabe عثمان palabra que no se puede trancribir de forma exacta a caracteres latinos, siendo una forma aproximada 'uthmán u 'otzmán, y representando el signo /'/inicial una aspiración glotal sin equivalencia (por inexistente en la pronunciación) en nuestras lenguas ocidentales. Debido a esta falta de transliteración exacta es por lo que se les denomina "otomanos", siendo "osmanli" el nombre usado por los turcos. En realidad Osmán pertenecía a una rama de los turkos selyúcidas llamada Kayi, una de las seis tribus de los antiguos oghuz türk., de los que se ha hablado más arriba.
Osmán asciende al poder en 1288. En ese momento miles de refugiados del este acudían huyendo de los mongoles, lo cual contribuyó al incremento de la población. También era cada vez más notable la debilidad de Bizancio, contra cuyas fronteras ya habían vuelto antes sus ojos los seyúcidas, foco cristiano y por lo tanto infiel al Islam, por lo que la recluta de soldados dispuestos a luchar por su conquista en nombre de Alá no era una tarea difícil.
Con el sultanato al borde de la desintegración y sintiéndose fuerte y apoyado por numerosos partidarios, Osmán I se declara independiente de los selyúcidas en 1290 y toma para sí el título de sultán. Siguen unos años de luchas contra sus vecinos, con algunas de las cuales obtiene más territorios, tanto por parte de los señoríos cristianos de la zona como de los demás emiratos turkos. En 1299 empieza a acuñar su propia moneda y se lanza contra los territorios bizantinos de Nicea, obteniendo una importante victoria en 1301, a partir de la cual comienza a situar sus fuerzas alrededor de las zonas controladas por Bizancio. La población de dichas zonas, cada vez más alarmada al ver cómo la amenaza de ser invadidos se hace cada vez más real, comienza a abandonarlas. Esto hace reaccionar a los gobernantes del Imperio Bizantino, dispuestos a detener el avance de Osmán hacia Europa.

Türbe (panteón) de Osmán Gazi en Bursa

Pero ya es demasiado tarde: en 1302 los osmanlíes vencen en la Batalla de Bafea, con lo que Nicomedia (actual Izmit, Turquía) y Nicea (actual Iznik, Turquía) quedan aisladas y todo el territorio alrededor de estas ciudades, desvastado; es a partir de este momento cuando se puede hablar del verdadero nacimiento del Imperio Otomano. En 1304 cae la ciudad de Éfeso, a orillas del Egeo (cerca de la actual Selçuk, Turquía). Finalmente, en 1326 cae Bursa. Osmán muere durante el sitio de la ciudad, aunque él no participó activamente por ser ya de avanzada edad. Su hijo Orhán I sería quien detentara el poder, terminando por conquistar los últimos bastiones del Imperio Bizantino que quedaban en Anatolia: Nicea (1331) y Nicomedia (1337). El recién nacido y todavía incipiente Imperio estaba a las puertas de Europa y se preparaba para llamar a ellas con fuerza inusitada.

Notas:

(1) Se ha preferido aquí usar el término turko como nombre genérico y común a estos pueblos asiáticos de rasgos caucasoides, tomado de Anne de Sales, Bosques, estepas y desiertos fríos -Las Razas Humanas Vol.3, Cia.Internacional Editora S.A. Barcelona 1981. El término turcomano posee connotaciones referentes a la lengua o grupo de lenguas habladas por los habitantes de diversas zonas de Asia, sin que necesariamente estén emparentados étnicamente.

Lenguas turcomanas y su distribución

El término túrquico hace referencia a un grupo de pueblos donde se mezclan rasgos caucasoides con mongoloides, alejándose por tanto del arquetipo preconcebido por los occidentales. Este sería el caso de los uigures o de los kirguises, por ejemplo, más próximos al tipo mongol.


Banderas históricas de algunos estados turkos


Banderas de los nuevos estados turkos surgidos en Asia tras la desmembración de la URSS

Por otra parte, comentar que en Turquía, en la actualidad, la palabra türkman se usa para designar a aquellos que hoy día aún se dedican al pastoreo nómada.

(2) Khagan, Jaghan, Qaghan... (gran kan) es un título que en las lenguas túrquicas y mongolas equivale a una especie de emperador, rey de reyes o kan de kanes. La referencia-cliché que existe en occidente sobre esta figura es la del mongol Gengis Kan, que aunque no es exactamente fiel al verdadero concepto, es suficiente para obtener una impresión de gran autoridad.

(3) El tengrismo era la creencia mayoritaria entre los pueblos turkos y mongoles antes de que abrazasen las grandes religiones (Islam, Budismo...). Este tipo de religión chamanica gira en torno a Tengrí, deidad del cielo, o mejor dicho, el cielo en sí mismo. Incluye rasgos de totemismo y animismo, así como culto a los antepasados. Hoy en día aún persiste entre tribus tanto túrquicas como mongolas, sobre todo entre los Tuvinianos y los Khakhasos.

miércoles, 14 de enero de 2009

Saladino y el Reino de Jerusalén/ Anexo 5º a las Notas de Constantinopla.



Miniatura del Roman de Godofredo de Buillón con cuatro escenas de la toma de Jerusalém por Saladino.


Sobre la vida de Saladino, personaje influyente como pocos en la historia de su época , existen numerosas biografías. Aparte las enciclopedias universales, alguna página de interés sobre el personaje nos la ofrece Wikipedia (amplia), Artehistoria (escueta) o Answers.com (inglés).
Respecto a la caída de Constantinopla en manos de los francos, el hecho más relevante bajo el liderazgo de Saladino en el mundo musulmán fue la toma de Jerusalén en 1187, lo que provocó la Tercera Cruzada. Conocidísimas son las luchas sostenidas contra Ricardo I "Corazón de León" de Inglaterra, quien le venció en Arsuf (1191), Jaffa y Cesarea, obligándole a firmar un tratado de paz en 1192, por el que se aseguraba la existencia del Reino Latino de Jerusalén.



Este reino se había fundado tras la Primera Cruzada en 1099 y duraría hasta 1291, año en que los mamelucos tomaron Acre. Comprendía el principado de Antioquía y los condados de Edesa y Trípoli. El primer rey elegido fue Godofredo de Buillón, aunque renunciaría aduciendo que ningún hombre debía llevar corona donde lo había hecho Cristo; prefirió que se le nombrara Advocatus Sancti Sepulchri (Defensor del Santo Sepulcro). Sin embargo, su hermano Balduino, quien le sucedió, fue menos escrupuloso y se hizo coronar rey. El sistema de gobierno que se implantó fue similar a los de las monarquías feudales europeas del momento, aunque la existencia del reino siempre estuvo en precario debido a su aislamiento geográfico del resto de Europa.



Como puede apreciarse -y se ha visto en la entrada de "Descubre más" de donde procede este anexo- la existencia de este reino fue un precedente a la posterior aparición del Imperio Latino, con el que coexistió y al que sobrevivió unos 30 años.
Numerosos reyes de distintas familias de la aristocracia europea han ostentado, reivindicado o utilizado el título de "Rey de Jerusalén" entre ellos el rey Juan Carlos I de España.


Escudo de Armas del Reino de Jerusalén

lunes, 12 de enero de 2009

Nicea, Trebizondo* y Epiro/ Anexo 4º a las notas de Constantinopla

~Resistencia Bizantina~

Ya hemos visto que al ocupar los cruzados el Imperio Bizantino, no consiguieron ocuparlo en su totalidad, quedando fragmentado en varios territorios que a su vez se constituyeron en estados independientes, todos ellos dirigidos por gobiernos encabezados, bien por bizantinos que habían abandonado las zonas tomadas por los cruzados, bien por aquellos que habían quedado aislados en territorios lejanos a la capital.

Desmembración del Imperio Bizantino tras la Cuarta Cruzada.

El emperador Alejandro V Ducas había abandonado Constantinopla sin enfrentarse a los cruzados y el que había de ser su sucesor, Constantino Láscaris, fue coronado -al parecer, pues no hay datos fidedignos- nuevo emperador en Santa Sofía. Sin embargo, al poco tiempo, tuvo que huir, ya que los cruzados tomaron el hecho como una afrenta a su recién constituída autoridad. Acompañado por su hermano Teodoro, se trasladó a Nicea. Muerto Constantino en batalla en 1205, su hermano subió al trono pasando a ser nuevo emperador con el nombre de Teodoro I Láscaris. Teodoro reorganizó el ejercito y se dispuso a atacar a los cruzados, como así hizo ese mismo año de 1204, siendo derrotado en Bursa y en Poemaneum. Dos años después se reafirmó en el trono y se hizo coronar como emperador de Nicea. De todos los restos del desmembrado Imperio de Oriente, este territorio constituía la mayor amenaza para el Imperio Latino, tanto por su proximidad como por ser el que más recursos acumulaba. Siguió un período de luchas, treguas y alianzas entre los distintos estados que se consideraban sucesores de Bizancio, los cruzados y los turcos selyúcidas. Teodoro intentó afianzar sus alianzas con los cruzados en 1219, contrayendo matrimonio con la hija de la emperatriz latina, Yolanda de Flandes, pero murió en 1222, siendo sucedido por su hijo político, Juan III Ducas Vatatcés. En 1224 Epiro se había anexionado el Reino de Tesalónica y en 1230, es el propio Epiro el que cae en manos de los búlgaros. Tras este hecho y con Trebizondo carente de un poder real, Nicea era el único estado bizantino que quedaba. En 1235 Juan III se alía con el tsar de los búlgaros, Iván II, y asedian Constantinopla, aunque sin éxito. Y en 1242, los mongoles invaden el Imperio Selyúcida. En un principio se temió que el siguiente paso de los asiáticos fuese atacar a Nicea, pero no lo hicieron, por lo que la frontera con los selyúcidas, antes inestable, ahora era una preocupación menos para Juan III, ante la -sorprendente, por cierto- pasividad de sus nuevos ocupantes. En 1248 Juan se casa con Constanza Ana, hija de Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Entonces se vuelve contra los búlgaros, antes sus aliados, y los derrota, ocupando los territorios en Tracia y rodeando progresivamente al Imperio Latino, al que siguió hostigando hasta 1254, fecha de su muerte. Su sucesor, Teodoro II Láscaris, tuvo que enfrentarse a los búlgaros y a Epiro, que, aliado con Sicilia, se rebeló contra la autoridad impuesta por Nicea. No le dió tiempo a mucho más, pues murió en 1258, siendo sucedido por Juan IV Ducas Láscaris. Al ser éste menor de Edad, se nombró regente a Miguel Paleólogo. Entonces, aprovechando lo que consideraron un momento de inestabilidad interna en Nicea, un ejército aliado formado por Sicilia, Epiro y el Principado Latino de Acaya, atacan a los bizantinos, siendo derrotados por Miguel en Pelagonia; tras esto, se proclama co-emperador en 1259 con el nombre de Miguel VIII.


0 Μιχαήλ Η' Παλαιολόγος (Miguel VIII Paleólogo)-μικρογραφία του Ελληνικού Έθνους (Αθήνα: Εκδοτική Αθηνών, 1979)

Esta batalla marcaría el principio del fin del Imperio Latino; sin sus aliados, si exceptuamos una fracción de la flota siciliana, era ahora una presa frágil para los bizantinos, quienes atacaron Constantinopla y la tomaron definitivamente en 1261. Miguel VIII se hizo coronar co-emperador, junto con su hijo Andrónico, restaurando el Imperio de Oriente, aunque Trebizondo siguió siendo independiente hasta la conquista de los turcos, y Acaya, último resto del Imperio Latino, tardó en ser conquistada algún tiempo, pero cayó finalmente. Los habitantes del Imperio Bizantino restaurado reconocieron a los de Nicea como auténticos sucesores al trono. La dinastía de los Peleólogo perduró hasta la caída definitiva del Imperio de Oriente en 1453, es decir, 192 años consecutivos.


Imperio de Trebizondo


Tras el derrocamiento y muerte de Andrónico I Conmeno a manos de Isaac II Ángelo en 1185, dos de sus nietos, Alejo y David, fueron llevados a la corte de la reina Thamar de Georgia, pariente de los Conmeno. Con el apoyo de esta reina, Alejo y David atacaron la ciudad deTrebizondo y la conquistaron, así como su territorio adyacente. Más tarde, David empezó a conquistar la costa del Mar Negro hasta que fue detenido por Teodoro I Láscaris de Nicea. Se estableció en Sinope, constiuyendo un efímero despotado que terminó con su muerte en 1214. Alejo por su parte, se proclamó emperador de Trebizondo y reclamó los derechos al trono de Constantinopla, permaneciendo aislado del resto de los estados helenísticos al quedar rodeado por el Sultanato selyúcida de Rum, de quien terminó siendo vasallo. Cuando Miguel VIII Paleólogo restauró el Imperio Bizantino en 1261, Trebizondo no reconoció su autoridad, considerando que eran ellos, los Conmeno, los que debían ocupar el trono. Permaneció independiente hasta que fue conquistado por los Otomanos en 1461, teniendo su momento más próspero tras la caída de Persia en manos de los mongoles, hecho que obligó a desviar un brazo de la ruta de la seda a través de sus territorios, alcanzando su máximo punto de esplendor bajo el reinado de Alejo II (1297-1330).


Asper (moneda de plata) del Imperio de Trebizondo, acuñada entre 1238 y 1263, durante el reinado de Manuel I Conmeno

En cuanto al Despotado** de Epiro, existió desde 1205 hasta 1358. Localizado en principio en la región griega de ese nombre, se fue expandiendo paulatinamente a costa de los territorios arrebatados, principalmente, a los latinos.
En 1205 los griegos de Tracia se habían rebelado contra los latinos y habían entregado algunas ciudades a los búlgaros, entre ellas Adrianópolis (actual Edirne, Turquía Europea) y Filípolis (actual Plovdiv, Bulgaria), obligando a los latinos a replegarse hacia Constantinopla. En estas condiciones, el gobernador bizantino de Nicópolis, Miguel I Ángel Conmeno, se proclamó déspota y estableció la capital en Arta. Derrotado por los cruzados latinos, terminó por declararse su vasallo en 1209. También tuvo que pactar con Venecia, aunque rompió en 1212 y atacó Durazzo. Al parecer, un complot urdido por los venecianos terminó con el asesinato de Miguel, que fue sucedido por su hermano Teodoro I Ángel Conmeno Ducas. Teodoro atacó a los venecianos y tomó Durazzo en 1215. Después inició una campaña contra los latinos del Reino de Tesalónica, arrebatándoles gran parte de territorio y entrando finalmente en la ciudad en 1224. En 1230, habiendo consolidado su poder como nuevo emperador de Tesalónica a base de alianzas y adhesiones de algunos estados limítrofes, como Ragusa (actual Dubrovnik, Croacia) y Serbia, decide atacar a los búlgaros, pero es derrotado y hecho prisionero. Se le trata con todos los honores, pero al descubrir los búlgaros que él y su hijo Juan tramaban un complot para asesinar al tsar Iván Asen II, es cegado y mantenido preso hasta 1237.


El poder del Despotado recae entonces en su hermano Manuel, pero al volver Teodoro de su cautiverio de Bulgaria, la nobleza apoya a éste último y Manuel tiene que huir a Nicea. Teodoro abdica en su hijo, Juan I. En medio de todo este "follón bizantino" aparece Miguel II Ángel, hijo del primer déspota, Miguel I, y se hace con el poder. Mientras, Manuel reune un ejército en Nicea y desembarca cerca de Tesalónica, pero Teodoro pacta con él. Este acuerdo no gustó en Nicea y en 1241 este estado envió tropas, cayendo Teodoro prisionero de nuevo, esta vez de los niceos. Miguel se lanza a la conquista de Albania en 1247 y a la de la costa de Macedonia que estaba en poder de los búlgaros desde 1230. Viendo las connotaciones que adquiría el ahora poderoso Despotado, Juan Ducas de Nicea quiso establecer una alianza con Miguel II, proponiéndole la boda de su nieta con Nicéforo, hijo de Miguel. La boda se concertó en 1249, pero no se realizó hasta 1256, debido a que Teodoro, ahora libre de nuevo, se oponía, convenciendo a Miguel II para que ocupara los territorios que tenía Nicea en Tesalia y Macedonia, lo que así hizo.
En 1252 Nicea contraatacó y llegó hasta Albania, por lo que Miguel II se vió obligado a firmar la paz y a aceptar devolver los territorios, a cambio de permanecer como déspota en Epiro, aunque en condición de vasallo de Nicea. Finalmente, muerto Teodoro y Miguel prisionero de Nicea, tras un intento de sublevación apoyado por Bulgaria en 1255-56, accedió a entregar en matrimonio a su hijo Niceforo, tal y como se había acordado años antes.


Iglesia de Panagia Parigoritissa - Παναγίας Παρηγορήτισσας- en Arta, comenzada en 1285 por Niceforo I Conmeno Ducas y Ana Paleológo Cantacuzeno

Finalmente, tras verse obligado a ceder territorios ante las exigencias de Nicea, decide enfrentarse a ella. Miguel VIII Paleólogo de Nicea envía un ejército al mando de su hermano Juan Paleólogo y vence al despotado en Pelagonia, como ya citamos más arriba al hablar del Imperio de Nicea.
Siguió el despotado en manos de la dinastía de los Ducas, ya como vasallo del restaurado Imperio Bizantino, hasta 1318, año en que pasa a manos de la familia Orsini por estar casada la heredera, Ana Ángel, con Giovani de Orsini. El Despotado entra en una época de inestabilidad e intrigas por el poder, la mayoría promovidas por los emperadores de Bizancio, quienes, aunque consideraban a Epiro un vasallo, en realidad lo miraban como un molesto aliado al que había que respetar la independencia de manera un tanto forzada. Tras varias caídas y restauraciones, finalmente cae en poder de los albaneses del jefe Carlos Tophia en 1358.

Iglesia de Sta. Theodora. En principio edificada como Iglesia de San Jorge, pasó a llamarse asi al ser enterrada en ella Theodora, esposa de Miguel II, quien ingresó como monja tras la muerte del déspota en 1270.


* Trebizondo, Trebizond, Trebisondo o Trebisonda. Esta última forma es la generalmente usada en castellano, aunque se ha preferido aquí la primera de ellas.

** Aunque la palabra déspota -del griego δεσπότης- posee connotaciones negativas en nuestros días, en la época y lugar a los que nos referimos era un título que se otorgaba a los miembros de la casa imperial y que venía a significar señor. Tras la Cuarta Cruzada empezó a ser usado por los gobernates de los estados sucesores del Imperio Bizantino y era una postura política absolutamente normal. Es desde hace unos 200 años que el término empezó a usarse de forma peyorativa, indicando la asunción del poder por una sóla persona que generalmente gobierna con tiranía.

sábado, 10 de enero de 2009

Principado de Acaia y Ducado de Atenas/ Anexo 3º a las Notas de Constantinopla



Estos dos territorios tienen una pequeña historia particular en la que el reino de Aragón jugó un papel importante.
El Principado de Acaia, también llamado de Morea, fue uno de los tres estados vasallos que tuvo el Imperio Latino. En un principio era vasallo del Reino de Tesalónica, pero tras la caída de éste en 1224, Acaia pasó a detentar el poder temporalmente en Grecia. La capital se situó en Andrávida hasta 1249, fecha en la que fue trasladada a Mystras, donde estuvo hasta 1261, año del fin del Imperio Latino. A mediados de s.XIII, precisamente la corte de Andrávida era considerada por Europa Occidental como la mejor representación de la caballería. Una crónica del s.XIV, Το χρονικόν του Μορέως -Crónica de Morea- narra el establecimiento de un sistema feudal en el Peloponeso por parte de los francos participantes en la Cuarta Cruzada, abarcando desde el año 1204 hasta el 1292, o un poco más tarde, según la propia crónica, aunque los datos que da para esas fechas no están contrastados.
El Principado fue fundado por Guillermo de Champlitte, conde de la Alta Borgoña y nieto de Hugo I de Champaña, y por Godofredo I de Villehardouin, quienes habían conquistado el Peloponeso en 1205 para Bonifacio de Monferrato, a la sazón rey de Tesalónica. Sólo el fuerte de Monemvasia (Malvasía) quedó sin conquistar, pero cayó en 1248. Guillermo fue el primer príncipe, hasta que murió en 1209: entonces le sucedió Godofredo, quien murió en 1219. Su hijo, Godofredo II, le sucedió y gobernó hasta 1245. Este príncipe confiscó, entre 1221 y 1223, los impuestos que estaban destinados a la Iglesia para financiar la construcción del poderoso castillo de Chlemoutsi, cerca de la actual Kyllini, donde fijó su residencia. Esto le hizo entrar en conflicto con la Iglesia Católica y el Papa le excomulgó, aunque brevemente.
Con su sucesor, Guillermo II, el principado llegó a su apogeo, hasta que en 1259 se alía con el Despotado de Epiro contra Nicea, que intentaba tomar el Imperio Latino. Sin embargo, los epirotas se pasan al lado de Miguel VIII Paleólogo y Guillermo es hecho prisionero en 1261, al caer Constantinopla de nuevo en manos bizantinas. A partir de aquí Acaia pasa a ser un despotado bizantino, aunque Balduino II, el exilado emperador latino, cedió los derechos del principado a Carlos de Anjou(1), en la esperanza de que este recuperara el Imperio Latino para los cruzados. Cuando Carlos se disponía a atacar Constantinopla, en 1282, estalló una revuelta en Palermo (Vísperas Sicilianas)(2) y se vió obligado a dirigir sus ejércitos a Sicilia, dejando a un lado la empresa contra Miguel Paleólogo. Aunque Carlos y sus descendientes jamás gobernaron, sí enviaron soldados y dinero para defenderlo de los bizantinos.
Entre 1307 y 1383 el principado sufrió grandes convulsiones debido a las contínuas disputas entre sus pretendientes para apoderarse de él. Finalmente, en 1432, cae definitivamente en poder de los bizantinos del Despotado de Morea y en 1460 los turcos conquistan todo el Peloponeso. La dinastía de los Paleólogo continuó ostentando el título de forma honoraria hasta 1503, cuando los derechos les son cedidos a Fernando de Aragón.

Ducado de Atenas hacia 1205

En cuanto al Ducado de Atenas, al principio vasallo del Principado de Tesalónica y más tarde del de Morea, se fundó en 1205, cuando Bonifacio de Monferrato entrega el gobierno de las ciudades Atenas y Tebas y sus territorios circundantes a Otto de la Roche un caballero borgoñón posesor del Señorío de Ray. Sin embargo, no sería hasta 1260 que se constituye en un verdadero ducado, pues no es hasta esta fecha que se reconoce oficialmente el territorio como tal., cuando su sobrino y sucesor, Guido I, obtiene el título de duque. Bajo el gobierno de la familia de la Roche, que duró hasta 1308 el Ducado se convirtió en el estado más próspero y pacífico del Imperio Latino siendo sus instituciones totalmente francesas. Muerto el último duque, Guido II, sin descendencia, el consejo decide nombrar duque, a Gautier de Brienne, quien, en 1310, se ve envuelto en una guerra contra el reclamante bizantino al trono de Tesalia. Gautier pide ayuda a los almogávares (3) quienes acceden ayudar como mercenarios. Hecho el trabajo, el duque se niega a pagar lo estipulado y los catalanes se enfrentan a él y le derrotan, tomando el Ducado para la Corona de Aragón en 1311. En 1331, con el beneplácito del Papa, que había excomulgado a los almogávares en 1316, Francia arma un fuerte ejército para retomar el Ducado, pero éste es derrotado y el territorio quedaría en poder de Aragón hasta 1388. A partir de esta fecha pasa a manos de la familia siciliana de los Acciajuoli y en 1415 pasó a ser tributario del Imperio Otomano y finalmente, en 1456, tres años después de la caída de Constantinopla, el último duque (de nombre Franco o Francisco) rindió la Acrópolis a las tropas de Mehmet II.

Restos de una torre borgoñona o catalana entre las ruinas del Partenón. Formaba parte de la iglesia de Santa María, construída en los restos del famoso edificio. La torre, último vestigio de la iglesia, fue desmantelada en 1874 -(fotografía extraída de la obra de Setton, Catalan Domination of Athens).

Notas
(1) El personaje de Carlos de Anjou merece una biografía aparte. Hijo póstumo de Luis VIII de Francia y Blanca de Castilla y hermano de Luis IX (San Luis de Francia) fue una figura significativa por su activa intervención en diversos hechos históricos. Algunos enlaces que propongo : Wikipedia, Enciclopedia Ger, Historia Universal

(2) Sobre las Vísperas Sicilianas existe un apédice (1) al final de los anexos.

(3) Sobre los Almogávares se añadirá un apéndice (2) al final de los anexos.

sábado, 20 de diciembre de 2008

El Imperio Latino de los Cruzados/ Anexo 2º a las Notas de Constantinopla

~Los Estados de los Cruzados~




Al tomar Constantinopla en 1204, los cruzados se autoproclaman sucesores cristianos del Imperio Bizantino. El primer emperador fue Balduino IX, conde de Flandes. El título imperial era el de Imperator Romaniae, aunque la referencia a Rumanía no tiene relación alguna con ese estado balcánico actual.
El término "Imperio Bizantino" es una convención actual, puesto que lo correcto sería llamarlo Imperio Romano de Oriente ya que el título del emperador era Βασιλεύς των Ρωμαίων -
Basileos Rhomaion, es decir, "rey (de reyes) de los romanos", reservado exclusivamente a él, ya que para referirse a los demás reyes y emperadores los bizantinos usaban el término "riga" (pl."rigas"), helenización de la palabra latina "rex". Caso curioso fue la coincidencia en ese determinado período de la Historia de tres imperios romanos, situación derivada precisamente de los títulos de sus respectivos emperadores: el Latino, el Bizantino y el Sacro Romano-Germánico. Ninguno de los tres controlaba, paradójicamente, la ciudad de Roma(1).
Así que se podría hablar de una suplantación por parte de los cruzados, ya que afirmaban ser los legítimos sucesores del Imperio Romano de Oriente, argumentando en su defensa su condición de católicos frente al cristianismo ortodoxo de los bizantinos. Se podría decir que los cruzados se superpusieron a los bizantinos más que derrocarlos. No obstante, el efímero Imperio fracasó en su intento por controlar al resto de latinos establecidos en Grecia, caso de los venecianos, a quienes hubo que cederles 3/8 del total del territorio -Creta incluída- lo que produjo que intervinieran directamente en el desarrollo de los asuntos de estado en su propio beneficio. Finalmente, el Imperio Latino, reclamó sus derechos, y de hecho ejerció el control, de los siguientes territorios: Reino de Tesalónica, Principado de Acaia, Ducado de Atenas y Ducado del Archipiélago(anexo 3º); aparte tuvo bajo sus dominios en algún momento los ducados de Nicea, Philippopolis y Philadelphia.


Preparativos en el campamento de los francos antes del asalto a Constantinopla.

Estos territorios, de difusas e irregulares fronteras, estuvieron, como se ha dicho, alguna vez en manos del Imperio Latino, aunque en realidad, tras su desaparición, algunos de ellos continuaron en manos de diferentes reyes pertenecientes a nobles casas de la Europa católica.
El Reino de Tesalónica, fundado en 1204 y gobernado por Bonifacio de Monferrato, sufrió el ataque de los búlgaros mandados por el Tsar Kaloyan y Bonifacio murió asesinado (1207) . Su hijo Demetrio, aún un bebé, debía sucederle; había sido concebido por la segunda esposa de Bonifacio, Margarita, hija del rey Bela de Hungría; así que hubo que nombrar un consejo regente entre los nobles, quienes encabezados por el lombardo Oberto de Briandate, defendieron el ascenso al trono de Guillermo, hijo mayor de Bonifacio habido en su primer matrimonio con Helena del Bosco (Rebelión Lombarda). Esto fue considerado como un desafío por el emperador latino Enrique de Flandes quien mandó un ejército en 1209 y obligó a acatar el reinado de Demetrio, dejando como regente a su hermano Eustaquio de Flandes.
Aprovechando la situación de debilitamiento por estas discordias internas, el déspota de Épiro, Miguel I, atacó el reino en 1210, siendo derrotado por los latinos. Su hijo Teodoro volvió a atacarlo en 1214 y en los nueve años siguientes fue conquistándolo en su totalidad, excepto la ciudad de Tesalónica. Así se mantuvo hasta 1224, año en que el Imperio Latino sufre el ataque del Imperio de Nicea, más potente, y traslada sus tropas a las froteras orientales. Esto provocó la caída de la ciudad, último reducto del reino, que pasó a formar parte del Despotado de Épiro (anexo 5º).
El territorio fue reclamado en 1284 por la casa de Monferrato y la casa de los duques de Borgoña llevaba reclamándolo como una de sus posesiones desde 1266. Esta casa continuó empeñada en ser la titular del reino de forma honoraria -a pesar de que nunca llegó a gobernarlo y de que ya había vuelto a manos del Imperio Bizantino- hasta 1320, año en que la casa ducal de Borgoña vende los poderes a Luis I de Borbón, y con él se difumina la heredad titular por parte de nobles católicos.

En cuanto a la parte oriental del Imperio Latino, las cosas no fueron mucho mejor. El primer paso que dieron los cruzados fue la captura, en 1205, de la mayor parte de Bitinia, al noroeste de Anatolia. Allí, Teodoro I Láskaris - Θεόδωρος Α' Λάσκαρις - yerno del emperador bizantinio Alejo III Ángelo, había huído con una banda de partidarios. Este personaje se había hecho famoso en la defensa de la ciudad ante la toma de los cruzados y una vez rendida esta, Laskaris se refugió en Asia menor. Los cruzados decidieron que suponía una amenaza, puesto que había tomado el título de basileos y establecido una corte alternativa en Bitinia, capital de un territorio que contenía, aparte de dicha ciudad, los importantes enclaves de Nicea y Bursa. Atacaron a Teodoro en 1205 y le derrotaron en las batallas de Poemanenum y Prusa, por lo que el bizantino retrocedió a Nicea y estableció allí la nueva capital. Teodoro se proclamó emperador de Nicea en 1207, formando así un nuevo imperio contrario a los cruzados. Estos prosiguieron en su empeño por controlar lo que consideraban sus territorios de derecho, así que volvieron a atacar a Teodoro, derrotándolo en el río Ryndakos en 1211. Tres años más tarde, ambos contendientes firman el Tratado de Nymphaeum, por el que los cruzados se anexionan casi todo el antiguo territorio de Bitinia. La paz se mantuvo hasta 1222, cuando el resurgente Imperio de Nicea se sintió lo suficientemente poderoso como para plantar cara al Imperio Latino, como así sucedió. Fue de nuevo en Poemanenum, en 1224, donde, esta vez al revés, Nicea batió a los cruzados y en 1225, el emperador latino Roberto de Courtenay se vió obligado a ceder todos los territorios de Asia Menor, a excepción de la ciudad de Nicomedia. Nicea también recuperó las islas del Egeo. Finalmente, en 1235, el Imperio Latino perdió Nicomedia y así desapareció su último reducto en Asia.

En la zona europea, después de perder Tesalónica, el Imperio Latino tuvo que ver cómo el despotado de Épiro tomaba Tracia y asomaba a las mismas puertas de Constantinopla entre 1225 y 1226, aprovechando, como vimos, que la atención de las tropas latinas estaba puesta en Nicea. La ciudad se salvó gracias a que los epirotas sufrieron el ataque de los búlgaros en sus fronteras noroccidentales y hubieron de retirarse, concluyendo su amenaza sobre la capital en 1228 tras pactar la paz. En ese mismo año muere Roberto de Courtenay y el trono latino pasa a Juan de Brienne, quien tiene que enfrentarse a los epirotas, derrotados estrepitosamente en 1230 por el tsar de los búlgaros, Ivan II Asen. Los del despotado entonces empiezan a presionar para desbancar a los considerados usurpadores latinos y a apoyar al emperador de Nicea, reconocido como heredero "legal" del Imperio de Oriente por los epirotas -bizantinos al fin y al cabo- y que había comenzado a adquirir territorios en Grecia. El emperador de NIcea, Juan III Ducas, termina pactando una alianza con los búlgaros en 1235 y juntos atacan a los latinos, poniendo sitio a Constantinopla ese mismo año. En 1237 muere Juan de Brienne, siendo sustituído por Balduino II. Es en ese momento cuando Iván II de Bulgaria rompe su alianza con los epirotas, pues atisba una posibilidad de ser él mismo quien ocupe el trono del Imperio Latino. La precaria situación de este último, empuja a Balduino a viajar por Europa en busca de ayuda, algo que no consigue fácilmente, pues los reinos europeos sólo aceptan prestar sus tropas si los latinos les pagan la soldada. Ante la difiultad para obtener dinero, Balduino ordena desmantelar los tejados de plomo del Gran Palacio de Constantinopla (residencia de los emperadores de Oriente desde el 330 al 1081) y vender el metal (¡qué canasterío más quinquiyero! -nota virginiana). También obtiene un préstamo de Venecia, a quien deja como garantía -más bien "rehén"- a su único hijo Felipe.

Balduino II de Constantinopla, Odier -1870

En 1247 Nicea había sitiado completamente Constantinopla y sólo la capital, rodeada de murallas, permanecía como el último resto del Imperio Latino, aparte de los reductos vasallos en Grecia, el Principado de Acaia y el Ducado de Atenas.
Pero en 1258-59, en la Batalla de Pelagonia, el Principado de Acaia sufre una derrota definitiva y que marca el principo del fin de los últimos restos del Imperio Latino en Grecia. Dos años después (1261), con la mayor parte de sus diezmados ejércitos diseminados por el territorio debido a las constantes luchas contra todos los invasores circundantes, el Imperio Latino cae definitivamente y el general niceo Alexios Strategopoulos entra en Constantinopla y recupera el trono del Imperio de Oriente para Miguel VIII Paleólogo.
Los descendientes de Balduino estuvieron reclamando para sí el título honorario de Emperador Latino durante casi un siglo después, aunque sólo llegaron a ejercer alguna autoridad sobre el Principado de Acaia entre 1333 y 1383 (anexo 3º). A pesar de que la familia Courtenay siguió siendo considerada como posesora del título de Emperador Latino, sería más propio aplicarle el calificativo de "emperadores en el exilio".


Imperio Bizantino hacia 1265, bajo el gobierno de Miguel VIII Paleólogo.

Notas

(1)El emperador de Bizancio ostentaba de hecho el cargo por herencia, ya que la división de Teodosio se hizo en condiciones de igualdad entre sus hijos Arcadio y Honorio.




En la antigua Roma no existía un título específico para el emperador, a pesar de que en la actualidad el término goce de gran popularidad, siendo en realidad esa palabra -"emperador"- una especie de resumen de cargos, títulos honorarios y poderes varios que recaían en la persona destinada a gobernar el Imperio. El nombre de Basileus Rhomaion fue usado por primera vez por Miguel I Rangabé en 811, es decir, siendo ya el Imperio de Oriente la única parte superviviente del Romano.


Estandarte del Imperio Romano de Oriente


Bandera del Imperio Romano de Oriente a partir de Miguel VIII Paleólogo (1261)

Por otra parte, el día de Navidad del año 800, el Papa León III había coronado a Carlomagno como "Emperador que gobierna el Imperio Romano". La ceremonia, promovida por el Vaticano, estaba orientada más a marcar los límites entre auctoritas papal y potestas imperial que al nombramiento en sí de Carlomagno como sucesor de los emperadores romanos. Aparte existían intereses mutuos: por parte de Carlomagno la coronacíón por el Sumo Pontífice suponía el afianzamiento en el poder de los francos dentro del Imperio Carolingio y por parte del papado era una forma gratis de obtener protección militar para sus estados, ya que entre los cargos transferidos al franco se encontraba el de "defensor de la Iglesia".


Blasón del Sacro Imperio Romano-Germánico

El nombramiento causó las protestas de Bizancio, que no reconocía a Carlomagno como emperador romano, implícito en el título otorgado por el Papa ("... gobierna el Imperio Romano"). Precisamente, fue a raíz de esta disputa por lo que Miguel I decidió nombrarse Βασιλεύς των Ρωμαίων , aunque llegó a reconocer a Carlomagno como Βασιλεύς pero sin el "των Ρωμαίων", de los romanos, título que se reservó para él (y sus sucesores, sienpre recelosos de Occidente ante los que los bizantinos consideraban intentos de usurpación).
Los cruzados, como hemos visto en la entrada, sencillamente se autoproclamaron continuadores del antiguo Imperio Romano.


Blasón del Imperio Latino

División del Imperio Romano a la muerte de Teodosio en 395



martes, 16 de diciembre de 2008

El Concepto de "Edad Media"/ Anexo 1º a las Notas de Constantinopla


Aunque el primero que señaló la existencia de unidad en el periodo comprendido entre el siglo V y el XV fue el humanista Flavio Biondo , la gloria de haber utilizado antes que nadie el término Edad Media le corresponde al obispo de Alesia, Giovanni Andrea dei Bussi. En una carta suya del año 1469 se dice expresamente lo siguiente: «sed mediae tempestatis tum veteris, tum recentio­res usque ad nostra tempora». Esa media tempestas era el esbozo de unos «tiempos medios», que servían de puente entre la gloriosa antigüedad clásica, a la que se mitificaba, y los nuevos tiempos, que habían vuelto sus ojos hacia aquel período de esplendor. Expresiones como medium aevum, media tempes­tas, media aetas, etc., aparecen en historiadores o filólogos desde comienzos del siglo XVI. Asi, por ejemplo, las utilizaron Joaquin de Wat, en 1501, o Juan de Heerwagen, en 1532. Más avanzado el siglo, en 1575, las encontramos en Marco Welser y Adriano Junius. El uso de dichas expresiones puede, asimismo, rastrearse en el transcurso del siglo XVII: Conisius, en 1601; Goldats, en 1604; Vossius, en 1662; etc. Du Cange, en su célebre Glosario, aparecido en 1678, habló de la «mediae et infimae latinitatis». Puede decirse que el término Edad Media había sido plenamente admitido, por más que su origen no fuera propiamente obra de los historiadores, sino de los filólogos. No obstante, en el mismo siglo XVII se produjeron algunas precisiones de gran transcendencia acerca de los «tiempos medios». En 1665, Jorge Horn, en una obra titulada Arca Noé, llamaba «medium aevum» al período comprendido entre los años 300 y 1500. Poco tiempo después, en 1688, apareció un libro que iba a desempeñar un papel destacado en la fijación del concepto de Edad Media. Se trata de la Historia medii aevi a temporibus Constantini Magni ad Constantinopolim a Turcis captam, del que era autor Cristóbal Keller, profesor de la universidad alemana de Halle. Fue Keller, cuyas precisiones cronológicas sobre el Medievo son bien significativas, el punto de partida de la difusión y generalización de la expresión Edad Media.

J.Valdeón Baruque, Gran Historia Universal (volúmenes 11, 12 y 13). Barcelona, 1986: Club Internacional del Libro. vol 11, pág.11



Incluso en la actualidad se juzga a la Edad Media como una época mala o "fea", a la vez violenta, oscra e ignorante. Ahora sabemos que esta imagen es falsa, aunque hubo una Edad Media de la violencia, y no únicamente la de los conflictos y las guerras entre grupos y entre países, sino también las violencias contra los judíos, con el comienzo del antisemitismo, y la represión de los rebeldes a la doctrina de la Iglesia... Evidentemente, las Cruzadas también forman parte del balance negativo. Pero la Edad Media fue igualmente, y pienso que incluso ante todo, un gran peródo creador. Se puede apreciar en el terreno el arte, de las instituciones, por supuesto primordialmente en las ciudades (por ejemplo con las universidades), o incluso del pensamiento, en el que la filosofía que se ha llamado "escolástica" alcanzó altas cumbres del saber... la Edad Media creó "lugares de encuentro" comerciales y festivos (las ferias, los mercados y las fiestas), en los que seguimos inspirándonos.

Le Goff, La Edad Media explicada a los jóvenes. Barcelona: Paidos 2007, pgs. 115-116




En esta época, la noche se vive en ambientes poco luminosos: en cabañas alumbradas a lo sumo por el fuego del hogar, en las estancias amplísimas de castillos iluminados por antorchas o en la celda de un monje a la débil luz de un candil, y oscuras (además de inseguras) eran las calles de los pueblos y de las ciudades. No obstante, esta es una característica propia también del Renacimiento, del Barroco y -más tarde aún- del período que se prolonga al menos hasta el descubrimiento de la electricidad. En cambio, al hombre medieval se le ve -o, al menos, se le representa en poesía y en pintura- en un ambiente muy luminoso. Lo que llama la atención en las miniaturas medievales es que, habiendo sido realizadas tal vez en ambientes ocscuros apenas iluminados por una única ventana, están llenas de luz, incluso de una luminosidad especial, producida por la proximidad de colores puros: rojo, azul, oro, plata, blanco y verde, sin matices ni claroscuros.

Umberto Eco, Historia de la Belleza, pg. 99-100