lunes, 19 de enero de 2009

Los Mongoles y el Gran Tamerlán/ Anexo 7º a las Notas (8) de Constantinopla


~El Mayor Imperio del Mundo~






Se ha mencionado a los mongoles como uno de los motivos de las migraciones de pueblos de Asia Central hacia el oeste y como amenaza que se cernía sobre las fronteras del Imperio Bizantino y de otros estados de Europa Oriental. El llamado Imperio Mongol(1) comienza su existencia con la ascensión al poder, en 1206, de Genghis Khan (1162-1227), quien unificó a las tribus nómadas turko-mongolas y comienza una escalada de invasiones con las que las tribus bajo su mandato ocupan una buena parte de Asia Central. En 1214 llega hasta las mismas puertas de Pekín y sus ejércitos la toman un año más tarde, aunque, preocupado por someter a algunas tribus aún rebeldes a su autoridad, prefirió no seguir penetrando en China, aunque sí lo hizo hacia el oeste, llegando hasta Persia y el Mar Caspio. En el año de su muerte el Imperio Mongol había llevado sus fronteras hasta los estados Árabes, a los que ahora amenazaba con rebasar y desbordar, para lanzarse sobre Europa.

El Imperio Mongol a la muerte de Genghis Khan

Dividió el Imperio entre sus hijos, delegando la jefatura en Ogodei. Otros dos hermanos, Batu (Horda Azul) y Urda (Horda Blanca), se repartieron la zona occidental. En concreto Batu asoló parte de Rusia, Bohemia, Ukrania, Lituania, Polonia, Croacia, Bulgaria, Hungría y parte del valle del Danubio, llegando a preparar el asedio a Viena en 1241. Famosas fueron las batallas de Liegnitz y de Sajo, donde derrotaron a los ejércitos polaco y húngaro respectivamente.

Bitwa pod Legnicą (Batalla de Lienitz): Wielka klęska chrześcijan pobitych przez Tatarów- Matthäus Merian Starszy,1630

La muerte de Ogodei le hizo retirarse para participar en las cuestiones de sucesión al khaganato. Vovió en 1242 y fundó la Horda de Oro(2), estableciendo la capital en Sarai, cerca de Astracán (Rusia). Por otra parte, Ogodei dió comienzo a la ocupación del resto de China que Genghis no quiso efectuar; conquistó Corea y la totalidad de Persia. Su muerte detuvo momentáneamente las campañas contra Europa. Bajo el mandato de Möngke, nieto de Genghis, siguió la guerra con China y se inició una campaña encaminada a invadir Siria y Egipto, el sultanato Ayubí fundado por Saladino y regido en esa época por An-Nasir Yusuf, su nieto. Debido a la gran cantidad de recursos que absorbían estos conflictos, Europa no contó como objetivo. A su muerte seguía la guerra con China y la campaña de Siria fue abandonada, aunque la dinastía ayubí de Damasco sucumbió en esta etapa. Los ejércitos mongoles llegaron hasta la frontera de Egipto (la tristemente famosa en nuestros días zona de Ghaza) pero allí fueron rechazados. En esta campaña contra los ayubíes, los mongoles contaron entre sus aliados con los cruzados de Antioquía y Trípoli, alianza efectuada por el rey francés Luis IX que contaba con el apoyo de los mongoles para mantener el Reino de Jerusalén a salvo de los musulmanes(3). Fue con el quinto khan, el gran Kublai (1215-1294), cuando el Imperio llega a su máximo esplendor, aunque también, tras su muerte, a su desintegración. Kublai termina la conquista de China y se hace su emperador fundando la dinastía Yuan (1271). Bien conocida es su relación de amistad con Marco Polo, quien, si hemos de creer las crónicas de sus viajes, llegó a ser nombrado consejero imperial. Los diferentes khanatos, aunque reconocían la autoridad de Kublai, actuaban con una total independencia y a su muerte se hizo más visible la división del imperio, llegándose a una situación que podría llamarse de panimperio, o confederación de sub-imperios.


El Imperio Mongol a finales del S XIII

Esta situación condujo al debilitamiento general y el Imperio Mongol no resurgiría con fuerza hasta la aparición de Tamerlán. Perteneciente a las tribus turkas del Turquestán, su fecha de nacimiento no se sabe con certeza, aunque tendría lugar entre 1320 y 1330 posiblemente en Samarkanda. Su ascenso al poder se produce de forma parecida al de Genghis Khan siglo y medio antes, alcanzando el control primero de su tribu y más tarde, por medio de una alianza con los descedientes de Genghis, el del resto de las tribus del khanato de Chaghadai (ver mapa superior). Al no pertenecer a la estirpe de Genghis -ni siquiera era mongol- nunca asumió el título de khanaga, respetando así la tradición mongola que exigía que el título sólo pudiesen ostentarlo los familiares del Gran Khan. Sin embargo, se proclama Gran Comandante y ejerce el poder de facto, apoyando el nombramiento de khanes títeres que en realidad le obedecían. Una vez consolidada su autoridad, empieza sus campañas conquistadoras en 1370, campañas que se ven entremezcladas con contínuos conflictos con la Horda Blanca y la Horda Azul. Ataca a los árabes sufíes de Jwarizm. En 1387 conquista el Kurdistán y en 1392, con un enorme ejército conquista Irán y entra en Bagdad, capital del Califato. Tras esto caen el resto de regiones mesopotámicas y en 1395 ataca a la Horda Dorada, en contínuo enfrentamiento con su autoridad, y saquea Moscú. Esta facción mongola dejaría de ser un problema a partir de entonces. En 1398 emprende la conquista de la India y llega hasta Delhi, que es saqueada y arrasada. En 1399, teniendo noticia de que el gobernador de Irán se ha insubordinado y que Bagdad ha vuelto a manos de los árabes, inicia una campaña que duraría siete años. Retoma Bagdad y masacra a sus habitantes, continuando su avance contra los mamelucos de Siria y los otomanos en Anatolia. Entra en Aleppo, que se rinde sin resistir; no así Damasco, que será saqueada y masacrados sus habitantes. En 1402 ataca a los otomanos y entra en Ankara, haciendo prisionero al sultán Bayacid I, quien moriría meses después(4). Estas campañas, más que obedecer a fines expansionistas, perseguían dar golpes de efecto que demostrasen el poder de Tamerlán, aparte de obtener sustanciosos botines y pagos productos del saqueo y de la extorsión a la que sometían a los estados invadidos. Cuando preparaba su empresa más ambiciosa, la conquista de China, muere en el camino en 1406.


Estatua de Tamerlán en Tashkent, Uzbekistán.

Todos estos movimientos expansionistas e invasiones produjeron enormes convulsiones en el mundo, tanto en el Lejano Oriente como en el mundo árabe y Europa. En concreto, la caída de Constantinopla se retrasó varias veces debido al empuje de los mongoles desde el este. Al morir Tamerlán, el Imperio Mongol pierde su fuerza y se va disolviendo entre disputas y rivalidades de los diferentes clanes deseosos de hacerse con el poder. Esfumada la amenaza que se cernía sobre sus fronteras orientales, el todavía reciente Imperio Otomano se dispuso a asestar el golpe definitivo a Constantinopla y comenzar con ello su extensa hegemonía.







Notas:

(1) Al decir que el Imperio Mongol ha sido el mayor del mundo hay que tener en cuenta un par de apreciaciones.
La primera es la propia denominación de "imperio", la cual puede cuestionarse, ya que en realidad era una especie de federación de tribus cada una con su jefe o khan, que más o menos acataban la autoridad de un "gran khan". Los conflictos por obtener la supremacía fueron contínuos y el funcionamiento de cada khanato se puede decir que era, no autónomo, sino independiente hasta el punto de ser motivo de guerras entre los distintos clanes. El último Gran Khan sería Kublai, pues después de su muerte, como se ha dicho, el Imperio era más un gran territorio ocupado por distintos clanes independientes que una unidad política.


El Imperio a la muerte de Kublai Khan

La segunda es que también se podría cuestionar que fuese el mayor imperio en extensión que se haya conocido. El Imperio Británico ocupó en su momento una extensión mayor, si bien a costa de territorios de ultramar lejanos a la metrópoli, con la cual no les unían más que rutas marítimas (a excepción de Gales y Escocia). Lo que sí es cierto es que el Imperio Mongol ha sido el mayor en cuanto a la extensión ininterrumpida de su territorio. En el momento de su máxima extensión llegó a ocupar unos 33 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente una cuarta parte de las tierras emergidas.


Máxima extensión alcanzada por el Imperio Mongol


(2) El nombre de "horda" se aplica a estas divisiones por corresponder exactamente a la definición: "comunidad nómada sin domicilio estable" y "grupo de gente armada que actúa sin disciplina ni moderaión". El darles nombres de color parece que corresponde a la identificación que hacían los mongoles de los puntos cardinales: el azul o el celeste, correponderían al este, el blanco al oeste, el negro al norte, el rojo al sur y el dorado al centro.
Al dividirse la Horda azul, Batu Jan fundó la Horda Dorada. Esta Horda de Oro llegaría a constituir un imperio que perduró hasta 1380, año en que Dimitri Donskoi, gran príncipe de Moscú, derrotó a los mongoles. Resurgiría más tarde con la llegada de Tamerlán, cayendo definitivamente en 1480 en manos de los rusos. Cuando se habla de la invasión de Europa del Este por parte del Imperio Mongol, sería más correcto hablar de esta Horda de Oro, bajo cuyo control se efectuó dicha invasión.

Mapa ruso con el territorio de la Horda de Oro -altin urda,

(3) En esa época circulaba en Europa la leyenda del Preste Juan, un aliado que llegaría desde el este para ayudar a la Cristiandad en su lucha contra el infiel musulmán. Con las noticias que llegaban sobre las conquistas de Genghis Khan, se llegó a creer que él era el Preste o un enviado suyo. Más tarde, al invadir los mongoles Persia y expulsar a los árabes, éstos, en su huída hacia Egipto buscando refugio, toman Jerusalén, que ya nunca volvería a ser recuperada, en 1244; esto hizo que se promoviera una nueva cruzada -la Séptima- encabezada por Luis IX de Francia (San Luis) bajo los auspicios del Papa Inocencio IV, quien incluso llegó a enviar un embajador, un fraile franciscano llamado Giovanni da Piandel Carpine, a los mongoles, con la esperanza de que se convirtiesen al cristianismo y siguieran hostigando a los árabes, a quienes tantos desastres habían causado. La carta fue el primer contacto de una serie de relaciones que hubo entre los cristianos y los mongoles. Guyuk, el khan en ese momento, contestó al Papa en estos términos, más o menos:
Debes decir con un corazón sincero: "Seremos tus súbditos; te daremos nuestra fuerza". Tú, en persona, deberás venir con tus reyes, todos juntos, sin excepción, a rendirnos homenaje y a prestarnos servicio. Solo así admitiremos tu sumisión. Y si no sigues la orden de Dios, y contravienes las nuestras, te conoceremos como nuestro enemigo.
Carta de Guyuk a Inocencio IV en 1246, escrita en farsí. Archivio Segreto Vaticano, Citta del Vaticano.

Hubo otro enviado posterior, el dominico Ascelin de Lombardia, quien visitó a Baichul, príncipe gobernador de Persia, y volvió en 1248 con dos embajadores mongoles, llamados Aïbeg y Serkis quienes entregan a Inocencio IV una misiva en la que Baichul explica que no entiende exactamente qué pretendían sus embajadores:
"Por el poder del Khagan, la palabra del Principe Baichul: Tú Papa, sabes que tus enviados vinieron a visitarnos y trajeron tus cartas. Nos dieron extraños discursos, y desconocemos si les ordenaste proferir esas palabras, o si lo hicieron por su propia iniciativa..."
El Papa decide entonces responder con una conocida carta llamadaViam agnoscere veritatis, probablemente entregada a los embajadores antes citados, en la que insta a los mongoles a convertirse al Critianismo.
En ese mismo año de 1248, tras desembarcar en Chipre dispuesto a comenzar la Séptima Cruzada, Luis IX recibe a dos embajadores mongoles, unos cristianos nestorianos llamados Marco y David quienes habían sido enviados por el gobernador de Mosul, Eljigidei, uno de los comandantes de Genghis. Al parecer portaban misivas pidiendo la alianza contra los ayubíes de Baghdad. Luis decide contestar directamente a Goyuk, el Gran Khan, pero éste muere (al parecer, alcoholizado) antes de que el emisario llegue. La misiva es recibida por la viuda de Guyuk, quien simplemente le entrega unos presentes al emisario y lo devuelve a Luis con la exigencia de pagar tributo a los mongoles.
La cruzada contra los mamelucos egipcios fue desastrosa y el propio Luis cayó prisionero, siendo liberado bajo pago de rescate (posiblemete un préstamo de los Templarios).
Varios años después, en 1252, Luis intenta aliarse con los mamelucos sin éxito. Después busca aliados entre los nizaríes, más conocidos por Assasins - o Hashshasiin-* y de nuevo entre los mongoles, enviando al franciscano Guillermo de Rubrouck. Sin embargo, el Gran Khan, Möngke, responde con otra carta pidiendo la sumisión del rey francés.

(San) Luis IX de Francia

Finalmente, Luis intenta una nueva cruzada en 1270. Entonces, en el likhanato de Persia le ofrecen el envío de ayuda en cuanto sepan de su desembarco en Palestina, pero Luis decide desembarcar en Túnez con la idea de atacar Egipto por tierra. En Túnez se presentan embajadores del Imperio Bizantino, de Armenia y de los mongoles con la intención de convencer a Luis de la conveniencia de postponer la campaña un año, a fin de dar tiempo a sus aliados a reunir fuerzas suficientes. No obstante, el monarca francés hace caso omiso, pero cuando se dispone para la marcha sobre Egipto, muere de disentería. Según la leyenda, lo último que dijo antes de morir fue "Jerusalén".
En todas estas alianzas y luchas, los francos se mostraron ambiguos en varias ocasiones, cambiando de camisa según soplaban los vientos de un lado o de otro. Por ejemplo, tras firmar un tratado con los mamelucos en 1240, ayudaron a los mongoles en las tomas de Alepo y Damasco, en 1260.
Las caídas de las dinastías Ayubí y Abasí fueron determinantes para el posterior desarrollo de la historia de Oriente Medio, que desde entonces no ha vuelto a sincronizar con la marcha de la civilización.
Hubo una Novena Cruzada promovida por Eduardo I de Inglaterra, quien animado por las historias que corrían acerca de Luis de Francia, organizó una pequeña expedición (una flotilla de unos 13 barcos con alrederdor de 1.300 soldados) con la que llegó a Acre. Consciente de la importancia del apoyo mongol, envió inmediatamente embajadores a Abaqa, khan del likhanato de Persia, requiriendo su ayuda. Abaqa envió 10.000 jinetes, no mucho si pensamos en sus posibilidades, pero suficientes para hacer cundir el pánico entre las poblaciones musulmanas, que no habían olvidado las anteriores invasiones mongolas. No obstante lo limitado de los recursos de Eduardo I, el peligro de una nueva guerra contra los mongoles persuadió a los mamelucos a firmar una tregua de 10 años, por la cual la ciudad de Acre sería respetada.


(4) Hay controversias entre los historiadores, pues si bien algunos sostienen que el turco fue tratado conforme a su rango, en otras investigaciones se asegura que fue vejado y que Tamerlán lo ponía en su caballo y lo usaba como silla de montar. Curiosamente, con el declive de los mongoles tras Tamerlán, el Imperio Otomano, que ya había iniciado su expansión por los Balcanes con Murad I, padre de Bayaceto I, inicia su período de mayor auge. Ya éste mismo sultán había derrotado en Nicópolis a una alianza cristiana que se formó en ayuda de Hungría, en 1396. La derrota ante Tamerlán supuso un enorme revés para los otomanos, quienes años después caerían sobre el Imperio Bizantino de forma irreversible. (Tamerlán contra Bayaceto I)



* Sobre los Assasins se publicará un apéndice al final de los anexos.

sábado, 17 de enero de 2009

Los Turcos/Anexo 6º a las Notas (6) de Constantinopla

~La Gente de Osmán~


Osmán I

Los turkos (con "k" para diferenciarlos de los turcos, habitantes de Turquía), turcomanos(1) o pueblos túrquicos (acepción lingüística para definir a grupos de hablantes de lenguas de la misma familia, sin que ello implique una caracterización étnica), procedentes de Asia Central, aparecen mencionados por primera vez en las crónicas chinas, donde se dice que los sogdianos comerciaban con ellos a lo largo de la ruta de la seda. Los xiongnu mencionados en las crónicas de la dinastía Han es muy posible que fuesen proto-turcos y algunos estudios recientes apuntan hacia esta dirección tras analizar muestras de ADN.
También algunos restos arqueológicos con inscripciones encontrados en Mongolia y que se atribuyen a los xiongnu presentan bastantes similitudes con la escritura usada por los primeros pueblos turkos (alfabeto de Orkon). Entre éstos cabe mencionar a los Göktürk, "turkos celestes", a quienes se considera como la primera tribu o etnia netamente túrquica y que en las crónicas chinas aparecen con el nombre de 突厥, Tu kuë. Estos turkos celestes habitaban la región de Altai (Mongolia Occidental) y con el advenimiento del legendario caudillo Bumin Kan (¿? - 552 d.C.), comienzan a expandirse hasta ocupar un vasto territorio que llegaría a su máxima extensión -desde la actual región china de Xingjiang hasta Crimea- alrededor del 747.

Máxima expansión de los göktürk

Evidentemente, en esta expansión, efectuada unas veces a costa de guerrear y otras mezclándose o superponiéndose a los habitantes de las regiones en las que se asentaban por simple asimilación, puesto que en su origen casi todas eran tribus nómadas. Aunque el territorio ocupado bajo el mandato de los khanaga(2) göktürk ha sido llamado por algunos estudiosos "Imperio de los Göktürk", sería más propio llamarle "Khaganato" en el sentido de que las tribus repartidas por toda Asia, sin haber abandonado el nomadismo o seminómadas y cada una con su khan, formaban una especie de confederación donde se reconocía la autoridad del Gran Khan, único aspecto unificador de todos los túrquicos. Por lo demás, el territorio carecía de una administración y de un sistema legal común aunque sí se mantenía el tengrismo(3), religión chamánica que fue desapareciendo bajo el budismo, el islamismo y el cristianismo, este último predicado por coptos y armenios. Finalmente, debido a las guerras civiles -una de ellas, alrededor del año 600, desembocó en la división del "imperio" en uno oriental y otro occidental- y las disidencias internas, el khaganato se desintegró y llegó a su fin en el 779.
Los turcos, ocupantes de Anatolia, provienen de esta diseminación. Su foco de expansión inicial hacia el oeste hay que buscarlo en los actuales Kazajastán y Kuirguizya aunque también se encuentra su rastro en Turquestán y Turmekistán, así como en Irán, Azerbaiyán, Uzbequistán y por varios países más de la zona. Los Oghuz türk aparecen en Kazajastán expulsando a otras tribus turkas y asentándose alrededor de la orilla oriental del mar de Aral. El nombre de Oghuz describe la unificación de ciertas tribus que usaban dicha denominación, en concreto y si hacemos caso a la paleografía, en número de seis.

Selyúcidas

Una rama de estos turkos oghuz, los seljük, selyúcidas -al parecer derivado del nombre de su caudillo السلاجقة Selyuq ibn Duqaq- se inataló entre el Aral y el Caspio y, aceptados por el sultán gaznávida de la zona, abrazó el Islam.
En el siglo X penetran en Persia, en la provincia de Khorasán (o Jorasán), donde se mezclan con la población local y adquieren las costumbres y el
lenguaje propios de la zona. A finales de ese mismo siglo y principios del XI, alcanzan Anatolia, entonces dividida entre el Califato Abbasí de Bagdad y el Imperio Bizantino, a los que causan gravísimos transtornos. En concreto, en el caso del Califato lo llevaron al declive y acabaron con él; igual suerte, aunque casi dos siglos más tarde, sufrió el Imperio Bizantino, debilitado de forma irreversible tras el duro golpe que supuso la intervención de los cruzados y a pesar de la posterior restauración llevada a cabo por la dinastía Paleólogo.



El territorio arrebatado a abasíes y bizantinos se convirtió en el Sultanato de Rûm - سلاجقة الروم - que duraría desde 1077 hasta 1307. El nombre de Rûm proviene de la pronunciación árabe de Roma, puesto que los musulmanes consideraban romanos estos territorios. Los historiadores turcos prefieren denominarlo "Sultanato Selyúcida de Anatolia" y ocasionalmente se le ha llamado Sultanato de Konya o de Iconium en algunas crónicas antiguas.
A partir de 1242 tuvo que enfrentarse a los mongoles, de quienes se convirtió en vasallo. Poco a poco el estado se fue disgregando en pequeños beylik -territorio gobernado por un bey- y alrededor de 1300 estos beylik se habían constituído en estados independientes, conocidos históricamente como Emiratos Gazi. El líder de uno de estos emiratos, Osmán I (1258-1326), hijo de Ertuğrul Gazi, empezó a extender las fronteras de su, en principio, pequeño territorio de la zona de Eskişehir, al oeste de Anatolia, donde su padre, con el beneplácito de los selyúcidas, había fundado la ciudad de Söğüt, considerada como la cuna del Imperio Otomano.

Situación de Eskişehir (recuadro superior derecho, enmarcada en rojo) y su división en distritos.


Quiero aclarar que Osmán es la pronuciación turca del árabe عثمان palabra que no se puede trancribir de forma exacta a caracteres latinos, siendo una forma aproximada 'uthmán u 'otzmán, y representando el signo /'/inicial una aspiración glotal sin equivalencia (por inexistente en la pronunciación) en nuestras lenguas ocidentales. Debido a esta falta de transliteración exacta es por lo que se les denomina "otomanos", siendo "osmanli" el nombre usado por los turcos. En realidad Osmán pertenecía a una rama de los turkos selyúcidas llamada Kayi, una de las seis tribus de los antiguos oghuz türk., de los que se ha hablado más arriba.
Osmán asciende al poder en 1288. En ese momento miles de refugiados del este acudían huyendo de los mongoles, lo cual contribuyó al incremento de la población. También era cada vez más notable la debilidad de Bizancio, contra cuyas fronteras ya habían vuelto antes sus ojos los seyúcidas, foco cristiano y por lo tanto infiel al Islam, por lo que la recluta de soldados dispuestos a luchar por su conquista en nombre de Alá no era una tarea difícil.
Con el sultanato al borde de la desintegración y sintiéndose fuerte y apoyado por numerosos partidarios, Osmán I se declara independiente de los selyúcidas en 1290 y toma para sí el título de sultán. Siguen unos años de luchas contra sus vecinos, con algunas de las cuales obtiene más territorios, tanto por parte de los señoríos cristianos de la zona como de los demás emiratos turkos. En 1299 empieza a acuñar su propia moneda y se lanza contra los territorios bizantinos de Nicea, obteniendo una importante victoria en 1301, a partir de la cual comienza a situar sus fuerzas alrededor de las zonas controladas por Bizancio. La población de dichas zonas, cada vez más alarmada al ver cómo la amenaza de ser invadidos se hace cada vez más real, comienza a abandonarlas. Esto hace reaccionar a los gobernantes del Imperio Bizantino, dispuestos a detener el avance de Osmán hacia Europa.

Türbe (panteón) de Osmán Gazi en Bursa

Pero ya es demasiado tarde: en 1302 los osmanlíes vencen en la Batalla de Bafea, con lo que Nicomedia (actual Izmit, Turquía) y Nicea (actual Iznik, Turquía) quedan aisladas y todo el territorio alrededor de estas ciudades, desvastado; es a partir de este momento cuando se puede hablar del verdadero nacimiento del Imperio Otomano. En 1304 cae la ciudad de Éfeso, a orillas del Egeo (cerca de la actual Selçuk, Turquía). Finalmente, en 1326 cae Bursa. Osmán muere durante el sitio de la ciudad, aunque él no participó activamente por ser ya de avanzada edad. Su hijo Orhán I sería quien detentara el poder, terminando por conquistar los últimos bastiones del Imperio Bizantino que quedaban en Anatolia: Nicea (1331) y Nicomedia (1337). El recién nacido y todavía incipiente Imperio estaba a las puertas de Europa y se preparaba para llamar a ellas con fuerza inusitada.

Notas:

(1) Se ha preferido aquí usar el término turko como nombre genérico y común a estos pueblos asiáticos de rasgos caucasoides, tomado de Anne de Sales, Bosques, estepas y desiertos fríos -Las Razas Humanas Vol.3, Cia.Internacional Editora S.A. Barcelona 1981. El término turcomano posee connotaciones referentes a la lengua o grupo de lenguas habladas por los habitantes de diversas zonas de Asia, sin que necesariamente estén emparentados étnicamente.

Lenguas turcomanas y su distribución

El término túrquico hace referencia a un grupo de pueblos donde se mezclan rasgos caucasoides con mongoloides, alejándose por tanto del arquetipo preconcebido por los occidentales. Este sería el caso de los uigures o de los kirguises, por ejemplo, más próximos al tipo mongol.


Banderas históricas de algunos estados turkos


Banderas de los nuevos estados turkos surgidos en Asia tras la desmembración de la URSS

Por otra parte, comentar que en Turquía, en la actualidad, la palabra türkman se usa para designar a aquellos que hoy día aún se dedican al pastoreo nómada.

(2) Khagan, Jaghan, Qaghan... (gran kan) es un título que en las lenguas túrquicas y mongolas equivale a una especie de emperador, rey de reyes o kan de kanes. La referencia-cliché que existe en occidente sobre esta figura es la del mongol Gengis Kan, que aunque no es exactamente fiel al verdadero concepto, es suficiente para obtener una impresión de gran autoridad.

(3) El tengrismo era la creencia mayoritaria entre los pueblos turkos y mongoles antes de que abrazasen las grandes religiones (Islam, Budismo...). Este tipo de religión chamanica gira en torno a Tengrí, deidad del cielo, o mejor dicho, el cielo en sí mismo. Incluye rasgos de totemismo y animismo, así como culto a los antepasados. Hoy en día aún persiste entre tribus tanto túrquicas como mongolas, sobre todo entre los Tuvinianos y los Khakhasos.

miércoles, 14 de enero de 2009

Saladino y el Reino de Jerusalén/ Anexo 5º a las Notas de Constantinopla.



Miniatura del Roman de Godofredo de Buillón con cuatro escenas de la toma de Jerusalém por Saladino.


Sobre la vida de Saladino, personaje influyente como pocos en la historia de su época , existen numerosas biografías. Aparte las enciclopedias universales, alguna página de interés sobre el personaje nos la ofrece Wikipedia (amplia), Artehistoria (escueta) o Answers.com (inglés).
Respecto a la caída de Constantinopla en manos de los francos, el hecho más relevante bajo el liderazgo de Saladino en el mundo musulmán fue la toma de Jerusalén en 1187, lo que provocó la Tercera Cruzada. Conocidísimas son las luchas sostenidas contra Ricardo I "Corazón de León" de Inglaterra, quien le venció en Arsuf (1191), Jaffa y Cesarea, obligándole a firmar un tratado de paz en 1192, por el que se aseguraba la existencia del Reino Latino de Jerusalén.



Este reino se había fundado tras la Primera Cruzada en 1099 y duraría hasta 1291, año en que los mamelucos tomaron Acre. Comprendía el principado de Antioquía y los condados de Edesa y Trípoli. El primer rey elegido fue Godofredo de Buillón, aunque renunciaría aduciendo que ningún hombre debía llevar corona donde lo había hecho Cristo; prefirió que se le nombrara Advocatus Sancti Sepulchri (Defensor del Santo Sepulcro). Sin embargo, su hermano Balduino, quien le sucedió, fue menos escrupuloso y se hizo coronar rey. El sistema de gobierno que se implantó fue similar a los de las monarquías feudales europeas del momento, aunque la existencia del reino siempre estuvo en precario debido a su aislamiento geográfico del resto de Europa.



Como puede apreciarse -y se ha visto en la entrada de "Descubre más" de donde procede este anexo- la existencia de este reino fue un precedente a la posterior aparición del Imperio Latino, con el que coexistió y al que sobrevivió unos 30 años.
Numerosos reyes de distintas familias de la aristocracia europea han ostentado, reivindicado o utilizado el título de "Rey de Jerusalén" entre ellos el rey Juan Carlos I de España.


Escudo de Armas del Reino de Jerusalén

lunes, 12 de enero de 2009

Nicea, Trebizondo* y Epiro/ Anexo 4º a las notas de Constantinopla

~Resistencia Bizantina~

Ya hemos visto que al ocupar los cruzados el Imperio Bizantino, no consiguieron ocuparlo en su totalidad, quedando fragmentado en varios territorios que a su vez se constituyeron en estados independientes, todos ellos dirigidos por gobiernos encabezados, bien por bizantinos que habían abandonado las zonas tomadas por los cruzados, bien por aquellos que habían quedado aislados en territorios lejanos a la capital.

Desmembración del Imperio Bizantino tras la Cuarta Cruzada.

El emperador Alejandro V Ducas había abandonado Constantinopla sin enfrentarse a los cruzados y el que había de ser su sucesor, Constantino Láscaris, fue coronado -al parecer, pues no hay datos fidedignos- nuevo emperador en Santa Sofía. Sin embargo, al poco tiempo, tuvo que huir, ya que los cruzados tomaron el hecho como una afrenta a su recién constituída autoridad. Acompañado por su hermano Teodoro, se trasladó a Nicea. Muerto Constantino en batalla en 1205, su hermano subió al trono pasando a ser nuevo emperador con el nombre de Teodoro I Láscaris. Teodoro reorganizó el ejercito y se dispuso a atacar a los cruzados, como así hizo ese mismo año de 1204, siendo derrotado en Bursa y en Poemaneum. Dos años después se reafirmó en el trono y se hizo coronar como emperador de Nicea. De todos los restos del desmembrado Imperio de Oriente, este territorio constituía la mayor amenaza para el Imperio Latino, tanto por su proximidad como por ser el que más recursos acumulaba. Siguió un período de luchas, treguas y alianzas entre los distintos estados que se consideraban sucesores de Bizancio, los cruzados y los turcos selyúcidas. Teodoro intentó afianzar sus alianzas con los cruzados en 1219, contrayendo matrimonio con la hija de la emperatriz latina, Yolanda de Flandes, pero murió en 1222, siendo sucedido por su hijo político, Juan III Ducas Vatatcés. En 1224 Epiro se había anexionado el Reino de Tesalónica y en 1230, es el propio Epiro el que cae en manos de los búlgaros. Tras este hecho y con Trebizondo carente de un poder real, Nicea era el único estado bizantino que quedaba. En 1235 Juan III se alía con el tsar de los búlgaros, Iván II, y asedian Constantinopla, aunque sin éxito. Y en 1242, los mongoles invaden el Imperio Selyúcida. En un principio se temió que el siguiente paso de los asiáticos fuese atacar a Nicea, pero no lo hicieron, por lo que la frontera con los selyúcidas, antes inestable, ahora era una preocupación menos para Juan III, ante la -sorprendente, por cierto- pasividad de sus nuevos ocupantes. En 1248 Juan se casa con Constanza Ana, hija de Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Entonces se vuelve contra los búlgaros, antes sus aliados, y los derrota, ocupando los territorios en Tracia y rodeando progresivamente al Imperio Latino, al que siguió hostigando hasta 1254, fecha de su muerte. Su sucesor, Teodoro II Láscaris, tuvo que enfrentarse a los búlgaros y a Epiro, que, aliado con Sicilia, se rebeló contra la autoridad impuesta por Nicea. No le dió tiempo a mucho más, pues murió en 1258, siendo sucedido por Juan IV Ducas Láscaris. Al ser éste menor de Edad, se nombró regente a Miguel Paleólogo. Entonces, aprovechando lo que consideraron un momento de inestabilidad interna en Nicea, un ejército aliado formado por Sicilia, Epiro y el Principado Latino de Acaya, atacan a los bizantinos, siendo derrotados por Miguel en Pelagonia; tras esto, se proclama co-emperador en 1259 con el nombre de Miguel VIII.


0 Μιχαήλ Η' Παλαιολόγος (Miguel VIII Paleólogo)-μικρογραφία του Ελληνικού Έθνους (Αθήνα: Εκδοτική Αθηνών, 1979)

Esta batalla marcaría el principio del fin del Imperio Latino; sin sus aliados, si exceptuamos una fracción de la flota siciliana, era ahora una presa frágil para los bizantinos, quienes atacaron Constantinopla y la tomaron definitivamente en 1261. Miguel VIII se hizo coronar co-emperador, junto con su hijo Andrónico, restaurando el Imperio de Oriente, aunque Trebizondo siguió siendo independiente hasta la conquista de los turcos, y Acaya, último resto del Imperio Latino, tardó en ser conquistada algún tiempo, pero cayó finalmente. Los habitantes del Imperio Bizantino restaurado reconocieron a los de Nicea como auténticos sucesores al trono. La dinastía de los Peleólogo perduró hasta la caída definitiva del Imperio de Oriente en 1453, es decir, 192 años consecutivos.


Imperio de Trebizondo


Tras el derrocamiento y muerte de Andrónico I Conmeno a manos de Isaac II Ángelo en 1185, dos de sus nietos, Alejo y David, fueron llevados a la corte de la reina Thamar de Georgia, pariente de los Conmeno. Con el apoyo de esta reina, Alejo y David atacaron la ciudad deTrebizondo y la conquistaron, así como su territorio adyacente. Más tarde, David empezó a conquistar la costa del Mar Negro hasta que fue detenido por Teodoro I Láscaris de Nicea. Se estableció en Sinope, constiuyendo un efímero despotado que terminó con su muerte en 1214. Alejo por su parte, se proclamó emperador de Trebizondo y reclamó los derechos al trono de Constantinopla, permaneciendo aislado del resto de los estados helenísticos al quedar rodeado por el Sultanato selyúcida de Rum, de quien terminó siendo vasallo. Cuando Miguel VIII Paleólogo restauró el Imperio Bizantino en 1261, Trebizondo no reconoció su autoridad, considerando que eran ellos, los Conmeno, los que debían ocupar el trono. Permaneció independiente hasta que fue conquistado por los Otomanos en 1461, teniendo su momento más próspero tras la caída de Persia en manos de los mongoles, hecho que obligó a desviar un brazo de la ruta de la seda a través de sus territorios, alcanzando su máximo punto de esplendor bajo el reinado de Alejo II (1297-1330).


Asper (moneda de plata) del Imperio de Trebizondo, acuñada entre 1238 y 1263, durante el reinado de Manuel I Conmeno

En cuanto al Despotado** de Epiro, existió desde 1205 hasta 1358. Localizado en principio en la región griega de ese nombre, se fue expandiendo paulatinamente a costa de los territorios arrebatados, principalmente, a los latinos.
En 1205 los griegos de Tracia se habían rebelado contra los latinos y habían entregado algunas ciudades a los búlgaros, entre ellas Adrianópolis (actual Edirne, Turquía Europea) y Filípolis (actual Plovdiv, Bulgaria), obligando a los latinos a replegarse hacia Constantinopla. En estas condiciones, el gobernador bizantino de Nicópolis, Miguel I Ángel Conmeno, se proclamó déspota y estableció la capital en Arta. Derrotado por los cruzados latinos, terminó por declararse su vasallo en 1209. También tuvo que pactar con Venecia, aunque rompió en 1212 y atacó Durazzo. Al parecer, un complot urdido por los venecianos terminó con el asesinato de Miguel, que fue sucedido por su hermano Teodoro I Ángel Conmeno Ducas. Teodoro atacó a los venecianos y tomó Durazzo en 1215. Después inició una campaña contra los latinos del Reino de Tesalónica, arrebatándoles gran parte de territorio y entrando finalmente en la ciudad en 1224. En 1230, habiendo consolidado su poder como nuevo emperador de Tesalónica a base de alianzas y adhesiones de algunos estados limítrofes, como Ragusa (actual Dubrovnik, Croacia) y Serbia, decide atacar a los búlgaros, pero es derrotado y hecho prisionero. Se le trata con todos los honores, pero al descubrir los búlgaros que él y su hijo Juan tramaban un complot para asesinar al tsar Iván Asen II, es cegado y mantenido preso hasta 1237.


El poder del Despotado recae entonces en su hermano Manuel, pero al volver Teodoro de su cautiverio de Bulgaria, la nobleza apoya a éste último y Manuel tiene que huir a Nicea. Teodoro abdica en su hijo, Juan I. En medio de todo este "follón bizantino" aparece Miguel II Ángel, hijo del primer déspota, Miguel I, y se hace con el poder. Mientras, Manuel reune un ejército en Nicea y desembarca cerca de Tesalónica, pero Teodoro pacta con él. Este acuerdo no gustó en Nicea y en 1241 este estado envió tropas, cayendo Teodoro prisionero de nuevo, esta vez de los niceos. Miguel se lanza a la conquista de Albania en 1247 y a la de la costa de Macedonia que estaba en poder de los búlgaros desde 1230. Viendo las connotaciones que adquiría el ahora poderoso Despotado, Juan Ducas de Nicea quiso establecer una alianza con Miguel II, proponiéndole la boda de su nieta con Nicéforo, hijo de Miguel. La boda se concertó en 1249, pero no se realizó hasta 1256, debido a que Teodoro, ahora libre de nuevo, se oponía, convenciendo a Miguel II para que ocupara los territorios que tenía Nicea en Tesalia y Macedonia, lo que así hizo.
En 1252 Nicea contraatacó y llegó hasta Albania, por lo que Miguel II se vió obligado a firmar la paz y a aceptar devolver los territorios, a cambio de permanecer como déspota en Epiro, aunque en condición de vasallo de Nicea. Finalmente, muerto Teodoro y Miguel prisionero de Nicea, tras un intento de sublevación apoyado por Bulgaria en 1255-56, accedió a entregar en matrimonio a su hijo Niceforo, tal y como se había acordado años antes.


Iglesia de Panagia Parigoritissa - Παναγίας Παρηγορήτισσας- en Arta, comenzada en 1285 por Niceforo I Conmeno Ducas y Ana Paleológo Cantacuzeno

Finalmente, tras verse obligado a ceder territorios ante las exigencias de Nicea, decide enfrentarse a ella. Miguel VIII Paleólogo de Nicea envía un ejército al mando de su hermano Juan Paleólogo y vence al despotado en Pelagonia, como ya citamos más arriba al hablar del Imperio de Nicea.
Siguió el despotado en manos de la dinastía de los Ducas, ya como vasallo del restaurado Imperio Bizantino, hasta 1318, año en que pasa a manos de la familia Orsini por estar casada la heredera, Ana Ángel, con Giovani de Orsini. El Despotado entra en una época de inestabilidad e intrigas por el poder, la mayoría promovidas por los emperadores de Bizancio, quienes, aunque consideraban a Epiro un vasallo, en realidad lo miraban como un molesto aliado al que había que respetar la independencia de manera un tanto forzada. Tras varias caídas y restauraciones, finalmente cae en poder de los albaneses del jefe Carlos Tophia en 1358.

Iglesia de Sta. Theodora. En principio edificada como Iglesia de San Jorge, pasó a llamarse asi al ser enterrada en ella Theodora, esposa de Miguel II, quien ingresó como monja tras la muerte del déspota en 1270.


* Trebizondo, Trebizond, Trebisondo o Trebisonda. Esta última forma es la generalmente usada en castellano, aunque se ha preferido aquí la primera de ellas.

** Aunque la palabra déspota -del griego δεσπότης- posee connotaciones negativas en nuestros días, en la época y lugar a los que nos referimos era un título que se otorgaba a los miembros de la casa imperial y que venía a significar señor. Tras la Cuarta Cruzada empezó a ser usado por los gobernates de los estados sucesores del Imperio Bizantino y era una postura política absolutamente normal. Es desde hace unos 200 años que el término empezó a usarse de forma peyorativa, indicando la asunción del poder por una sóla persona que generalmente gobierna con tiranía.

sábado, 10 de enero de 2009

Principado de Acaia y Ducado de Atenas/ Anexo 3º a las Notas de Constantinopla



Estos dos territorios tienen una pequeña historia particular en la que el reino de Aragón jugó un papel importante.
El Principado de Acaia, también llamado de Morea, fue uno de los tres estados vasallos que tuvo el Imperio Latino. En un principio era vasallo del Reino de Tesalónica, pero tras la caída de éste en 1224, Acaia pasó a detentar el poder temporalmente en Grecia. La capital se situó en Andrávida hasta 1249, fecha en la que fue trasladada a Mystras, donde estuvo hasta 1261, año del fin del Imperio Latino. A mediados de s.XIII, precisamente la corte de Andrávida era considerada por Europa Occidental como la mejor representación de la caballería. Una crónica del s.XIV, Το χρονικόν του Μορέως -Crónica de Morea- narra el establecimiento de un sistema feudal en el Peloponeso por parte de los francos participantes en la Cuarta Cruzada, abarcando desde el año 1204 hasta el 1292, o un poco más tarde, según la propia crónica, aunque los datos que da para esas fechas no están contrastados.
El Principado fue fundado por Guillermo de Champlitte, conde de la Alta Borgoña y nieto de Hugo I de Champaña, y por Godofredo I de Villehardouin, quienes habían conquistado el Peloponeso en 1205 para Bonifacio de Monferrato, a la sazón rey de Tesalónica. Sólo el fuerte de Monemvasia (Malvasía) quedó sin conquistar, pero cayó en 1248. Guillermo fue el primer príncipe, hasta que murió en 1209: entonces le sucedió Godofredo, quien murió en 1219. Su hijo, Godofredo II, le sucedió y gobernó hasta 1245. Este príncipe confiscó, entre 1221 y 1223, los impuestos que estaban destinados a la Iglesia para financiar la construcción del poderoso castillo de Chlemoutsi, cerca de la actual Kyllini, donde fijó su residencia. Esto le hizo entrar en conflicto con la Iglesia Católica y el Papa le excomulgó, aunque brevemente.
Con su sucesor, Guillermo II, el principado llegó a su apogeo, hasta que en 1259 se alía con el Despotado de Epiro contra Nicea, que intentaba tomar el Imperio Latino. Sin embargo, los epirotas se pasan al lado de Miguel VIII Paleólogo y Guillermo es hecho prisionero en 1261, al caer Constantinopla de nuevo en manos bizantinas. A partir de aquí Acaia pasa a ser un despotado bizantino, aunque Balduino II, el exilado emperador latino, cedió los derechos del principado a Carlos de Anjou(1), en la esperanza de que este recuperara el Imperio Latino para los cruzados. Cuando Carlos se disponía a atacar Constantinopla, en 1282, estalló una revuelta en Palermo (Vísperas Sicilianas)(2) y se vió obligado a dirigir sus ejércitos a Sicilia, dejando a un lado la empresa contra Miguel Paleólogo. Aunque Carlos y sus descendientes jamás gobernaron, sí enviaron soldados y dinero para defenderlo de los bizantinos.
Entre 1307 y 1383 el principado sufrió grandes convulsiones debido a las contínuas disputas entre sus pretendientes para apoderarse de él. Finalmente, en 1432, cae definitivamente en poder de los bizantinos del Despotado de Morea y en 1460 los turcos conquistan todo el Peloponeso. La dinastía de los Paleólogo continuó ostentando el título de forma honoraria hasta 1503, cuando los derechos les son cedidos a Fernando de Aragón.

Ducado de Atenas hacia 1205

En cuanto al Ducado de Atenas, al principio vasallo del Principado de Tesalónica y más tarde del de Morea, se fundó en 1205, cuando Bonifacio de Monferrato entrega el gobierno de las ciudades Atenas y Tebas y sus territorios circundantes a Otto de la Roche un caballero borgoñón posesor del Señorío de Ray. Sin embargo, no sería hasta 1260 que se constituye en un verdadero ducado, pues no es hasta esta fecha que se reconoce oficialmente el territorio como tal., cuando su sobrino y sucesor, Guido I, obtiene el título de duque. Bajo el gobierno de la familia de la Roche, que duró hasta 1308 el Ducado se convirtió en el estado más próspero y pacífico del Imperio Latino siendo sus instituciones totalmente francesas. Muerto el último duque, Guido II, sin descendencia, el consejo decide nombrar duque, a Gautier de Brienne, quien, en 1310, se ve envuelto en una guerra contra el reclamante bizantino al trono de Tesalia. Gautier pide ayuda a los almogávares (3) quienes acceden ayudar como mercenarios. Hecho el trabajo, el duque se niega a pagar lo estipulado y los catalanes se enfrentan a él y le derrotan, tomando el Ducado para la Corona de Aragón en 1311. En 1331, con el beneplácito del Papa, que había excomulgado a los almogávares en 1316, Francia arma un fuerte ejército para retomar el Ducado, pero éste es derrotado y el territorio quedaría en poder de Aragón hasta 1388. A partir de esta fecha pasa a manos de la familia siciliana de los Acciajuoli y en 1415 pasó a ser tributario del Imperio Otomano y finalmente, en 1456, tres años después de la caída de Constantinopla, el último duque (de nombre Franco o Francisco) rindió la Acrópolis a las tropas de Mehmet II.

Restos de una torre borgoñona o catalana entre las ruinas del Partenón. Formaba parte de la iglesia de Santa María, construída en los restos del famoso edificio. La torre, último vestigio de la iglesia, fue desmantelada en 1874 -(fotografía extraída de la obra de Setton, Catalan Domination of Athens).

Notas
(1) El personaje de Carlos de Anjou merece una biografía aparte. Hijo póstumo de Luis VIII de Francia y Blanca de Castilla y hermano de Luis IX (San Luis de Francia) fue una figura significativa por su activa intervención en diversos hechos históricos. Algunos enlaces que propongo : Wikipedia, Enciclopedia Ger, Historia Universal

(2) Sobre las Vísperas Sicilianas existe un apédice (1) al final de los anexos.

(3) Sobre los Almogávares se añadirá un apéndice (2) al final de los anexos.